Terapia con ultrasonido: las ondas sonoras para transferir energía

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fisioterapia con ultrasonido
fisioterapia con ultrasonido

La terapia de ultrasonido es una terapia física instrumental que utiliza ondas sonoras para transferir energía al cuerpo humano. En los últimos años ha adquirido cada vez más importancia por su acción antiinflamatoria y descontracturante, pero también por su función en la reabsorción de hematomas o en la curación de tejidos dañados. En la práctica, es ideal para tratar dolores localizados en pocas sesiones.

Esta técnica es ideal para tratar patologías de naturaleza muscular

¿PARA QUÉ SIRVE?

Los ultrasonidos se emiten desde el cabezal de un dispositivo a través del efecto piezoeléctrico de un cuarzo o de un disco de cerámica. El efecto piezoeléctrico es una serie de compresiones y expansiones del cuarzo, obtenida sometiendo el cristal a un campo eléctrico alterno.

Un aparato de ultrasonidos está constituido principalmente por un generador de corriente alterna que alimenta un cabezal. Dentro de este se inserta un transductor (el disco piezoeléctrico o la lámina de cuarzo), que convierte la energía eléctrica en energía mecánica (vibraciones acústicas). Esta energía se transmite luego a los tejidos biológicos gracias a un gel conductor específico para ultrasonidos.

La onda ultrasónica penetra en los tejidos en función de su frecuencia de emisión – típicamente 1 o 3 MHz – hasta un máximo de 5 cm de profundidad. Para el tratamiento de problemas de naturaleza muscular y articular, una potencia de 1 W/cm2 es suficiente para garantizar excelentes resultados.

INDICACIONES

La terapia de ultrasonidos es ideal para tratar patologías de naturaleza muscular y articular, gracias a sus efectos: analgésico y antiinflamatorio, descontracturante muscular, de reabsorción de hematomas y de estimulación de la curación de los tejidos. Se utiliza mucho también en el ámbito deportivo y puede ser tu aliado si te han diagnosticado alguna de estas patologías: ciática, neuritis, calcificaciones periarticulares, úlceras, enfermedad de Duplay, enfermedad de Dupuytren, tendinitis, hematomas organizados, tejidos cicatriciales y contracturas musculares.

ÁREAS DE TRATAMIENTO

Hombros y cuello:

Los hombros, y específicamente los músculos del trapecio, a menudo están sometidos a esfuerzos en personas que trabajan todo el día en el ordenador o realizan acciones repetidas durante periodos de tiempo prolongados. Rigidez, contracturas e inflamaciones son los principales efectos de una postura incorrecta, mantenida durante periodos de tiempo prolongados.

Manos:

Las manos pueden verse afectadas por la enfermedad de Dupuytren, sobre todo en edad avanzada y en hombres. Se trata de un engrosamiento de la palma de la mano que limita la extensión completa del anular y el dedo meñique. La rizartrosis también es una patología dolorosa que limita los movimientos del pulgar al agarrar objetos. Al contrario que la enfermedad de Dupuytren, esta se produce con mayor frecuencia en mujeres.

Rodilla:

La rodilla también se incluye entre las áreas más tratadas con terapia de ultrasonidos, porque sufre con frecuencia tendinitis e inflamaciones.

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SESIÓN DE TERAPIA DE ULTRASONIDO

La terapia de ultrasonido es una de las terapias físicas domiciliarias más fáciles y rápidas de realizar. No requiere ninguna preparación especial antes del tratamiento y sus sesiones no duran más de 15 minutos, dependiendo de la patología.

Vestimenta y preparación:

La zona a tratar debe estar desnuda, ya que el cabezal del aparato debe estar en contacto directo con la piel. Te recomendamos que limpies la piel antes de usar el dispositivo y limpies el cabezal con una solución de alcohol al 70% o jabón neutro. Antes y después de su uso. Para evitar que los residuos de gel puedan comprometer el rendimiento del dispositivo. En caso de vello excesivo, te aconsejamos depilar la zona a tratar para facilitar el deslizamiento del cabezal y para una mayor adherencia.

¿Cómo se hace una sesión de terapia de ultrasonido?

Distinguimos entre terapia profesional y terapia domiciliaria. La principal diferencia está en la potencia, en la posibilidad de realizar el tratamiento de inmersión y, naturalmente, en quién lleva a cabo el tratamiento (el terapeuta en el primer caso). La terapia se puede desarrollar de dos maneras, utilizando diferentes medios de transmisión:

  • Con gel conductor: el cabezal del dispositivo se aplica sobre la zona a tratar interponiendo gel conductor.
  • Con agua (terapia de inmersión): solo es posible con dispositivos para uso profesional y, por lo tanto, debe ser realizada por un profesional. En este caso, se utiliza una cubeta llena de agua, en la que se sumerge el área a tratar junto con el cabezal del dispositivo que emite los ultrasonidos.

Duración:

La duración de una sesión puede variar de 5 a 15 minutos, dependiendo de la patología a tratar y la intensidad seleccionada. Si tu médico no te ha dado indicaciones específicas sobre el tratamiento, no te preocupes. En el manual de nuestros productos encontrarás siempre una tabla con las indicaciones de duración (5, 10 o 15 minutos) e intensidad (baja, media, alta) para todas las patologías para las que el dispositivo ha sido certificado.

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Resultados:

Los resultados dependen de varios factores. Puedes notarlos ya después de la primera sesión si el dolor es leve, o después de un poco más de tiempo. Siempre hay que considerar tu estado general de salud, tu edad, la intensidad del dolor y la patología diagnosticada.