Independientemente de dónde residas, los grandes almacenes practican técnicas idénticas para maximizar sus ingresos. Más de la mitad de las compras que realizamos en los supermercados no están planificadas de antemano, siendo esta estadística aún mayor si vamos a comprar junto a la pareja o junto a los hijos.
Con estas estrategias verás como el dinero te alcanza para todo
Las estrategias que emplean los hipermercados a fin de aumentar sus ventas son casi tan antiguas como el intercambio entre bienes de consumo y dinero, pero la disciplina del marketing en el sector siempre evoluciona y se generan nuevas herramientas para favorecer que los consumidores estén más predispuestos a gastar más.
ALGUNOS TRUCOS
Carritos grandes para que los llenemos:
Los carritos de supermercado aparecieron en el año 1938 y desde entonces su tamaño ha aumentado paulatinamente. De hecho, en un principio fueron pensados para facilitarle la compra a los clientes, pero poco a poco las grandes superficies comerciales se han dado cuenta de que mientras más grandes son, más productos podemos colocar dentro. De hecho, si el carrito está medio vacío, nos vamos con la sensación de que no hemos comprado lo suficiente.
Los artículos que quieren que compres están ubicados a la altura de tus ojos:
Los productos que las superficies se encargan de destacar son aquellos que más les interesa vender, ya sea porque su margen de beneficio es mayor, ya sea porque es un stock del que quieren deshacerse más deprisa. Para conseguirlo los sitúan a la altura de la cabeza, para que sean más visibles.
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Otros artículos que pudieran ser una alternativa de compra están más escondidos, cuestan más de encontrar, y eso es incómodo para cualquier consumidor. Por otra parte, no todos los ojos están a la misma altura, y las tiendas lo saben. Saben que los niños tienen un gran poder para convencer a sus padres de adquirir algunos productos en concreto, y por esta razón ubican artículos como juguetes y golosinas a la altura de los pequeños consumidores.
El precio tendrá nueves
Es un truco muy viejo, pero sigue funcionando a la perfección. Esto se debe a que solemos fijarnos solo en la primera cifra, y no contabilizamos los céntimos. Por eso, pensamos que un artículo de 9.90 soles cuesta 9 soles, cuando en realidad cuesta casi 10 soles. De esta forma nos hacen gastar más, sin ser plenamente conscientes de ello.
Cambiar la ubicación de productos básicos periódicamente:
Cuando un usuario ya conoce la distribución del supermercado y ya sabe dónde ir a recoger los productos que necesita, es cuando la distribución del supermercado cambia. El supermercado se asegura de este modo que el cliente se pasee durante más tiempo por todos los pasillos, encontrándose con artículos que puede decidirse a adquirir.
Los productos imprescindibles se encuentran en el rincón más alejado de la tienda:
La disposición de los productos cuenta mucho y determina las ventas. Por eso, los productos básicos de la cesta de la compra, como la leche o los huevos se suelen encontrar en el fondo de la tienda. De esta forma obligan a los clientes a recorrer toda la superficie, con la esperanza de que en el recorrido encuentren otros productos que le tienten y que no había pensado comprar.
Los productos prescindibles están en la entrada:
Aquellos artículos que aportan una mayor tasa de beneficio, como las flores, la bollería y los platos precocinados, acostumbran a encontrarse en la misma entrada del supermercado. La razón de esta estrategia es que son artículos que se consumen al momento, su impacto visual es grande y los consumidores tienden a permitírselo, más aún si el carrito está todavía vacío.
La música se usa para incrementar las ventas:
En los últimos tiempos podemos escuchar música prácticamente en todas las tiendas y supermercados. No es casualidad, se ha demostrado que la música de ritmo suave nos anima a gastar más dinero. Al contrario, la música más ruidosa y movida afecta las ventas. Lo mejor es la música clásica, que nos relaja, nos hace sentir bien y nos impulsa a gastar más. De hecho, el poder de la música sobre nuestro comportamiento es inmenso.
Las bolsas de plástico y la contaminación:
Una de las principales cadenas de supermercados estatales anunció años atrás que empezarían a cobrar por las bolsas de plástico, ya que era un compromiso de la empresa el cuidado del medio ambiente. Fue una campaña de amplia difusión.
Sin embargo, la motivación de esta campaña no era tanto el ecologismo de la macroempresa, sino, simplemente, poder rentabilizar un “artículo” que antes se entregaba de forma “gratuita”. Se encargaron también de ofrecer bolsas reutilizables con las que poder obtener unos ingresos extra, con su logo estampado bien grande, consiguiendo así publicidad gratuita. Una estrategia de ganancia asegurada.
Los productos rebajados, distribuidos de forma caótica:
Si quieres encontrar artículos verdaderamente rebajados, va a ser preciso que busques y rebusques. Los supermercados han convertido los espacios de productos de liquidación en un caos de artículos tirados y escampados. La razón técnica de esta práctica reside en que el consumidor entienda la búsqueda de estos productos como un juego, como si estuvieras intentando desenterrar un tesoro.
Si eres capaz de encontrar un artículo que no sea defectuoso o desgastado, sentirás la necesidad de comprarlo. Estas secciones están ideadas para consumidores con bajo poder adquisitivo y bastante tiempo libre. Si, por el contrario, tienes un buen sueldo, pero poco tiempo libre, podrás encontrar todos los artículos perfectamente ordenados y mucho más caros en las estanterías principales.




