El objetivo principal es mantener la herida lo más limpia posible hasta que la persona sea atendida por los sanitarios y, en caso de mordeduras venenosas, evitar o ralentizar la propagación de las toxinas por el organismo.
– Antes de manipular la herida, lavarse las manos con agua y jabón y, si es posible, utilizar guantes de látex o similar.
– Si la mordedura no sangra mucho, lavar la zona con agua abundante y jabón.
– Si la mordedura está sangrando abundantemente el objetivo será detener la hemorragia, presionando la herida con paños limpios o ropa hasta que se detenga el sangrado.
– Una vez paradas las posibles hemorragias y limpiada la herida, es aconsejable la utilización de pomadas antisépticas.
– Si la mordedura está en la cara, el cuello o las manos, se debe llamar con rapidez a los servicios de emergencias ya que son zonas más delicadas y requieren atención especializada lo más rápidamente posible.
– Si se sospecha que el animal que le ha mordido puede estar infectado con la rabia, acudir rápidamente a emergencias.




