Kinhin para despejar la mente

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Kinhin
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El Kinhin es un modo de meditación zen que se realiza caminando. La acción de andar en marcha es una actividad que ayuda a despejar la mente, aclarar las ideas y liberar el estrés.

Es un modo apropiado de ejercitarse, ya que si se practica con disciplina

El objetivo que persigue este tipo de meditación es el mismo de las otras variantes: relajar la mente y el cuerpo para avanzar en el despertar. Además, es un modo apropiado de ejercitarse, ya que si se practica con disciplina se pueden obtener beneficios, entre ellos una mejor oxigenación al cerebro, lo cual conduce a una mejora en las capacidades mentales.

Algunos practicantes de budismo zen realizan el kinhin luego de haber meditado un periodo largo de meditación sentada, conocida como zazen. Los practicantes caminan en dirección de las agujas del reloj, en una habitación, mientras mantienen sus manos en shashu, es decir, la mano izquierda cerrada y la derecha cubriendo la otra. También suele estar presente un pez de madera, el cual se toca con cada paso que se da. Los pasos pueden ser lentos, un paso por cada respiración, o ligeros, similares al trote.

BENEFICIOS

Las personas que practican kinhin experimentan bienestar y plenitud, pero también pueden disfrutar de buena salud en general, pues, este tipo de prácticas funciona como un entrenamiento para la memoria, la atención y la toma de decisiones.

Quienes practican la meditación caminando también sienten más bienestar, menos ansiedad y más calma, por lo que se supone que es un alivio para los estados depresivos, de estrés o de incertidumbre. Al mejorar la capacidad de relajación, el riesgo de padecer ataques cardíacos también disminuye.

Quienes padecen de enfermedades crónicas también pueden verse beneficiado, ya que este tipo de prácticas ayudan a mejorar la calidad de vida y aminorar los síntomas. El kinhin permite mantener buen tono muscular, oxigena el cerebro y relaja la musculatura. Se trata de una práctica que todos pueden ejecutar y que no tiene contraindicaciones.

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¿CÓMO SE PRACTICA?

El meditar caminando requiere de un estado contemplativo y no solo se rige por el hecho de caminar sin rumbo o sin sentido. De forma tradicional, se establece que, por cada 50 minutos de meditación sentada, siguen 10 minutos de caminata. Es decir, que primero se debe meditar sentado y luego proceder a caminar.

Los pasos deben ser lentos y estos deben coincidir con el ritmo de la respiración. Además, se sugiere iniciar con el pie derecho, dando 20 o 30 pasos en línea recta para luego retornar hacia donde se estaba.

Las manos también juegan un papel clave. Para los practicantes del kinhin estas deben tener la postura de cuando se medita sentado, es decir, la mano izquierda en forma de puño y la derecha cubriendo la anterior, pero no debe existir tensión entre ellas.

La parte inferior del cuerpo es la que se desplaza hacia adelante, mientras el resto permanece en quietud. En cuanto a la mente, esta debe estar enfocada en la respiración para alcanzar un buen grado de relajación.

¿QUIÉNES PUEDEN PRACTICARLO?

El Kinhin es en realidad una práctica que todos pueden hacer. No hay límites de edad, ni es necesario contar ya con experiencia previa meditando. Simplemente se necesita tener con la voluntad para dejar tu mente en libertad, concentrarte en el presente y entregar todo tu ser a la meditación.

Aunque nunca hayas meditado, puedes comenzar a practicar la meditación tradicional junto con Kinhin cuando gustes, solo hace falta que estés decidido a hacerlo.

PASOS PARA REALIZAR

Kinhin

La práctica del kinhin es perfecta después de meditar, ya que mantiene la meditación así te encuentres haciendo otras cosas. Si quieres realizarla, coloca una alarma y lleva a cabo los siguientes pasos:

  1. Primero realiza una práctica de meditación sentado.
  2. Ubícate en un sitio al aire libre o en un lugar cerrado en el que puedas caminar de ida y regreso.
  3. Acomoda tu postura alargando la columna y coloca los pies al ancho de las caderas.
  4. Si tienes un cuenco o campana, tócala dos veces para iniciar la meditación caminando, puedes colocar las manos juntas en oración al pecho en señal de reverencia.
  5. Después, sitúa tus manos sueltas a los lados o acomódalas en el mudra isshu, cierra los dedos de la mano derecha sobre el pulgar a la altura del vientre y con la mano izquierda cúbrelos por encima. Procura que los codos sobresalgan un poco y los antebrazos se encuentren paralelos al piso.
  6. Realiza algunas respiraciones.
  7. Comienza a dar pasos pequeños y coordínalos con tu respiración al inhalar y exhalar. Hazlo de forma lenta, percibe las sensaciones de los pies en contacto con la tierra y concéntrate totalmente en las sensaciones. Intenta mantener siempre una postura recta.
  8. Si estás realizando esta meditación en grupo, vuélvete consciente de la persona que está delante de ti e intenta coordinarte con su ritmo.
  9. Si pierdes la concentración, no te preocupes, vuelve a anclar tu consciencia en las sensaciones del cuerpo mientras combinas la caminata con tu respiración.
  10. Una vez que finalice el tiempo, vuelve a tocar una vez la campana para dar la sesión por finalizada y mueve tu cuerpo siendo consciente de todo.
  11. Se aconseja realizar otra meditación sentada.