Almendras: protege el corazón y fortalece los huesos

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Almendra
Almendra

La almendra, tal y como su nombre indica, es el fruto del almendro. Está envuelta por una película de color canela y por una cáscara exterior que, aunque no es comestible, representa gran parte de su peso. De igual manera, tiene una piel verde que se va secando y tampoco se come. Esto significa que la parte comestible de la almendra solamente equivale a un 40%: su semilla.

Campeones en minerales como el calcio ayudan a la buena salud

Empezó a cultivarse en zonas cálidas y prácticamente desiertas de Asia Central. De allí pasó a Europa, especialmente a Roma y Grecia. Precisamente fue en Roma donde se difundió por el resto de Europa para extenderse hasta América, una parte del mundo donde enseguida empezó a gozar de una gran y merecida popularidad.

 

PROPIEDADES

Rica en proteínas:

Con sus casi 20 gramos de proteínas por cada 100 gramos, las almendras son una buena fuente de aminoácidos esenciales. Estos se encuentran en una proporción bastante adecuada para las necesidades específicas del cuerpo humano.

Energía de la mejor calidad:

Su aportación en hidratos de carbono (9,3%) no es muy significativa, pero resulta interesante cuando se tiene en cuenta que la mayor parte de esos glúcidos son de absorción lenta. Por esta razón la almendra posee un índice glucémico bajo y es tolerada por los diabéticos.

Grasas saludables:

La característica más destacable de este alimento es su riqueza en grasa. El 54% de peso de la almendra seca se debe a su contenido en ácidos grasos, cuyo tipo responde al patrón más saludable: el 65% son monoinsaturadas, como las del aceite de oliva, el 26% poliinsaturadas y solo una pequeña parte (menos del 10%) son grasas saturadas.

Calcio y otros minerales en abundancia:

Una ración de 30 gramos de almendras cubre el 9% de las necesidades diarias de calcio (el doble que la leche en el mismo peso). Asimismo, esos 30 gramos de almendras proporcionan al organismo el 15% del magnesio necesario al día y el 17% del fósforo.

La misma cantidad también cubre el 11% de las necesidades diarias de manganeso, el 4% de las de cinc y en torno al 10% de las necesidades de hierro.

Vitamina E y antioxidante:

30 gramos de vitamina E cubren nada menos que el 63% de las necesidades diarias. Se trata de una vitamina liposoluble capaz de inhibir la oxidación de las grasas.

La potencia antioxidante de la almendra también se ve favorecida por su contenido en flavonoides como la quercetina, un antiinflamatorio utilizado como suplemento en el tratamiento natural de las alergias.

Otras vitaminas presentes en las almendras son las del grupo B, especialmente de riboflavina o vitamina B2. Esta es esencial para la integridad de la piel y las mucosas, y de forma especial para la córnea: resulta imprescindible para gozar de una buena visión.

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BENEFICIOS

Embarazo:

Su riqueza en proteínas y minerales –como calcio y magnesio– la hacen especialmente beneficiosa durante la gestación y el embarazo. La almendra también es un estimulante de la leche materna (galactógena).

Alternativa a los lácteos:

Leche de almendras
Leche de almendras

La almendra es tan rica en calcio que es una buena alternativa a los lácteos para asegurarse la obtención del calcio, el magnesio y el fósforo necesarios para la formación y regeneración de los huesos y los dientes. Su aporte en calcio la hace imprescindible en la dieta de las personas mayores, ya que ayuda a prevenir la fragilidad ósea y la osteoporosis.

Vigorizante para los jóvenes y deportistas:

Es un alimento reconstituyente y tonificante por ser una buena fuente de proteínas, especialmente para los niños y adolescentes, y también para deportistas. Su riqueza en ácidos grasos insaturados y en fósforo la hacen beneficiosa para potenciar el rendimiento intelectual y alimentar el cerebro. Contribuye a prevenir el bajo rendimiento intelectual, las pérdidas de memoria y los súbitos cambios de humor.

Cardiosaludable:

Las grasas no saturadas de la almendra constituyen un verdadero bálsamo para el corazón, especialmente sus ácidos grasos monoinsaturados, que son los que más abundan en su composición.

Aceite de Almendras
Aceite de Almendras

Esta saludable proporción de sus grasas, semejante a la del aceite de oliva, tiene la virtud de disminuir el colesterol LDL “malo” y favorecer el aumento del colesterol HDL, que ayuda a prevenir los accidentes cardiovasculares.

Refuerzo inmunitario:

La almendra también refuerza el sistema inmunitario gracias a antioxidantes como la vitamina E, la quercetina, el manganeso y el cinc.

 

¿CUÁNTAS ALMENDRAS HAY QUE CONSUMIR POR DÍA?

Para beneficiarse de sus grandes propiedades y beneficios nutricionales, la verdad es que la cantidad de almendras que hay que comer al día depende mucho de las necesidades calóricas de cada uno. Es decir, no será la misma cantidad si tu objetivo es perder peso o simplemente tener una alimentación saludable. En el caso de que estés perdiendo peso, tendrás que ajustar la cantidad de almendras a tu dieta y a tu déficit calórico.

Sin embargo, si buscas en este fruto seco una fuente de energía y de salud, debes tener muy en cuenta el famoso truco de la mano. Es decir, aquella cantidad de almendras que cabe en el puño de una mano, que estaría cerca de las 23 almendras aproximadamente y en el que encontraremos grandes beneficios para el organismo como 4 gramos de fibra, 6 de proteína y la mitad de la vitamina E.

 

CONTRAINDICACIONES

A la hora de comer almendras, debemos tener en cuenta la cantidad recomendada diaria (unas 15 o 20 diarias), pues un exceso de este fruto seco podría ocasionar reacciones en el cuerpo.

Por otro lado, no son aptas para niños menores de 3 años. Se trata de algo pequeño y duro que no podrían masticar todavía. También podrían causar una alergia prematura. Por supuesto, si eres alérgico a algún fruto seco también tienes que evitarlas. Podrías experimentar problemas respiratorios, urticaria, picores o hinchazones.