Zanahoria: Contiene pocas calorías y es ideal en las dietas

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Zanahoria
Zanahoria

La Zanahoria es una de las hortalizas más producidas y consumidas en el mundo. Destaca en su composición el betacaroteno, que el organismo convierte en vitamina A o retinol, lo que le confiere un poder antioxidante con beneficios probados en la regeneración celular, especialmente en la piel.

Se recomienda su consumo por la gran cantidad de vitaminas y minerales que posee

Es un alimento que contiene pocas calorías, especialmente en su versión cruda, por lo que es muy recomendable en dietas de adelgazamiento. Se consume durante todo el año, aunque la temporada es entre primavera y verano, concretamente en los meses desde mayo hasta julio.

A la hora de comprarlas, es aconsejable que tengan hojas, que sean de color naranja brillante, duras y firmes, con pocas irregularidades y un cierto brillo. El tamaño más común es el mediano, aunque las llamadas baby son muy interesantes como aperitivo.

PROPIEDADES

Su valor energético, muy bajo, procede de los hidratos de carbono (5,2%) ya que su contenido en proteínas y grasas es escaso. Es rica en fibra (3,4%), en minerales y oligoelementos (hierro, potasio, yodo, magnesio, níquel, azufre, cinc), ácido málico, inositol, fitoesteroles y un aceite esencial que le confiere su aroma y sus efectos vermífugos contra los parásitos intestinales.

Zanahoria
Zanahoria

BENEFICIOS

Aliada de la vista:

La zanahoria previene las cataratas y la enfermedad de la retina llamada “degeneración macular”. La zanahoria está indicada también en caso de disminución de la agudeza visual, especialmente crepuscular o nocturna, y en caso de fotofobia (hipersensibilidad a la luz solar), conjuntivitis e inflamación de los párpados.

Regula los trastornos digestivos:

Muchos piensan que la zanahoria provoca estreñimiento. Sin embargo, el beneficio de la zanahoria es que ayuda a regular los trastornos intestinales, tanto en caso de estreñimiento como de diarrea o incluso de flatulencias. Asimismo, la zanahoria ayuda contra los trastornos digestivos como la gastritis.

Frente al estreñimiento crónico es útil tomar 250 ml de zumo de zanahorias al que se añaden 50 ml del de espinaca y unas gotas de limón, que ayuda a regular y limpiar el tracto intestinal. El efecto se comprueba en uno o dos meses.

Ayuda a pulmones, hígado, huesos y piel:

La zanahoria es beneficiosa para las afecciones broncopulmonares crónicas en general, debido a que contiene sustancias hipoglucemiantes que pueden tomarla los diabéticos. Es conveniente en patologías hepáticas y ayuda a disminuir el nivel de colesterol.

También hay que destacar que su calcio es muy asimilable por el organismo. El zumo o pulpa rallada actúan como un bálsamo contra el acné y los eccemas, así como en casos de úlceras o quemaduras.

Se ha demostrado que mejora la sensibilidad al sol en personas que tienen problemas para broncearse o reacciones alérgicas. Su consumo habitual estimula la producción de melanina y protege de los efectos nocivos del sol.

Regula la menstruación y la lactancia materna:

Cuando existen irregularidades en la menstruación tiene un efecto activador (emenagogo) y favorece también la lactancia materna.

Para las defensas, la astenia y la anemia:

Se recomienda ante una disminución de defensas o ante enfermedades infecciosas recurrentes y también en situaciones de astenia. Por su contenido en hierro y cobre, que favorece la formación de glóbulos rojos, se indica en caso de anemia y también para prevenir la arteriosclerosis, el infarto y otras enfermedades cardiacas.

Ayuda a prevenir el cáncer:

Las propiedades antimutagénicas y antitumorales del betacaroteno y otros fitoquímicos de la zanahoria, como las cumarinas, la quercetina o los terpenos, se demuestran eficaces en la prevención del cáncer, sobre todo de vejiga, de laringe, de esófago, de estómago, colono-rectal y de próstata.

LA ZANAHORIA EN LA COCINA

La zanahoria es una hortaliza que se encuentra todo el año en el mercado, pero los ejemplares más tiernos y dulces se recogen al final de la primavera (de mayo a junio). Los ejemplares han de ser firmes, de color brillante y tamaño más bien pequeño, ya que suelen ser más dulces.

Un color anaranjado intenso señala un gran contenido en betacaroteno, mientras que las manchas verdes al final de la raíz indican que ha estado expuesta al sol y que, por tanto, tendrán un sabor amargo y áspero.

Por el contrario, las hojas verdes en la parte superior son un indicio de que la raíz es fresca. Hay que desechar las zanahorias arrugadas y con brotes. Antes de almacenarlas, conviene eliminar los restos de tierra con un cepillo, pero nunca lavarlas con agua hasta el momento de consumirlas. Según la medicina china tradicional hay que hervirlas ligeramente para mejorar su absorción intestinal.

El betacaroteno no se destruye al cocerlas. Al contrario, el organismo lo asimila mejor. Licuadas se consumen en mayor cantidad, pero crudas resultan más nutritivas.

Se deben guardar en un lugar fresco y sobre todo aireado, pero a ser posible nunca junto a patatas o manzanas, pues el gas etileno que estas producen acelera su deterioro y reduce su dulzor. Si se han comprado con hojas, se han de eliminar para evitar que absorban la humedad de la raíz y esta se reseque.

En la refrigeradora se pueden conservar una o dos semanas en buenas condiciones, pero si se han de almacenar por más tiempo se pueden congelar, previamente escaldadas con agua hirviendo y sal.