Que el estrés no tome control de tu cuerpo

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El Men te guía para que este mal no te perjudique

El estrés es un proceso natural del cuerpo humano, que genera una respuesta automática ante condiciones externas que resultan amenazadoras o desafiantes, que requieren una movilización de recursos físicos, mentales y conductuales para hacerles frente, y que a veces perturban el equilibrio emocional de la persona.

El entorno, que está en constante cambio, obliga a los individuos a adaptarse; por tanto, cierta cantidad de estrés es necesaria para que el organismo responda adecuadamente a los retos y los cambios de la vida diaria.

Es lo que se conoce como eustrés o estrés positivo.
Se trata de una respuesta fisiológica y psicológica de una persona que intenta adaptarse a las presiones a las que se ve sometida, originada por el instinto de supervivencia del ser humano, en la que se ven involucrados muchos órganos y funciones del cuerpo, como el cerebro y el corazón, los músculos, el flujo sanguíneo, la digestión.

Si bien en un primer momento la respuesta de estrés es necesaria y adaptativa, cuando ésta se prolonga o intensifica en el tiempo, la salud, el desempeño académico o profesional e, incluso, las relaciones personales o de pareja del individuo se pueden ver afectadas.


Conoce las causas de estrés

Es importante destacar que ciertas situaciones que provocan estrés en una persona pueden resultar insignificantes para otra. Cualquier tipo de cambio puede generar tensión, pero lo realmente significativo es la manera de afrontar ese cambio, y cada persona tiene una tolerancia diferente a los problemas y un umbral del estrés distinto. Las causas de estrés o factores de riesgo pueden ser:
– Factores físicos estresantes
– Exposición a productos químicos.
– Ruido.
– Sobreesfuerzo.
– Malas posturas.
– Temperaturas extremas.
– Hacinamiento.
– Hambre.
– Falta de sueño.
– Factores emocionales y mentales
– Mudanzas y obras en casa.
– Exámenes.
– Problemas de pareja.
– Desempleo.
– Muerte o enfermedad grave de un ser querido.
– Retos en el trabajo.
– Discusiones laborales o familiares.
– Competitividad.
– Atascos de tráfico.
– Falta de tiempo para realizar tareas y para dedicar al ocio.