Israel: redoblan guardia ante un posible ataque de Hezbolá

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Israel: redoblan guardia ante un posible ataque de Hezbolá
Israel: redoblan guardia ante un posible ataque de Hezbolá

La escalada de incidentes bélicos en la frontera con Líbano amenaza con abrir un nuevo frente para el ejército en plena guerra contra Hamás en Israel

A medida que el conflicto en Gaza contra Hamás se encamina hacia lo que podría convertirse en el enfrentamiento más mortífero en Israel en cincuenta años, la intensificación de los incidentes en la frontera con Líbano plantea la posibilidad de abrir un nuevo frente contra la milicia proiraní de Hezbolá. La expansión de las hostilidades desde el sur hasta el norte no debe subestimarse.

La guerrilla libanesa, que prácticamente llegó a un empate en la batalla de 2006 contra el ejército israelí, cuenta con decenas de miles de combatientes experimentados que han adquirido su pericia en una década de lucha en Siria, además de más de 200,000 cohetes apuntando hacia el Estado de Israel.

“Miedo no tengo. Pero estamos en alerta máxima y eso acá impresiona bastante”, sentencia en un castellano de sonoridad porteña el cabo Tomer, de 26 años, quien declina facilitar su apellido. Este reservista de moño moreno irisado con mechas rubias, movilizado de urgencia junto con otros 300.000 jóvenes durante el pasado fin de semana, hablaba durante la pausa del bocadillo cuando montaba guardia este martes en el antiguo puesto fronterizo de Rosh Hanikra.

“Ya no viene nadie a visitar las grutas marinas”, aseguraba ante un paisaje mestizo de atracción turística y barricadas alambradas, en la lengua que le enseñó su abuela —judía argentina— después de que la familia emigrara a Israel hace más de tres décadas. “Esto se ha convertido en zona de seguridad militar. Ayer [por el lunes] se escuchaba el eco de los combates a pocos kilómetros de distancia”.

Fallecimientos

En el incidente más grave registrado en 17 años en la Línea Azul, la tensa frontera que separa Líbano de Israel y está bajo la supervisión de los cascos azules de la ONU, al menos seis combatientes perdieron la vida el lunes. Entre las víctimas se incluyen dos miembros de la Yihad Islámica Palestina exiliados en Líbano que se infiltraron en territorio israelí, un oficial del ejército de Israel que se enfrentó a ellos, y tres milicianos de Hezbolá en un ataque de represalia desde helicópteros israelíes.

Las partes en conflicto han aumentado significativamente el número de bajas en la jornada más sangrienta que se recuerde desde el final de la guerra del verano de 2006. En ese entonces, perdieron la vida 1.300 libaneses, en su mayoría civiles, y 165 israelíes, la mayoría de ellos militares, durante 33 días de combates. Tras el cese de las hostilidades, se desplegaron 10,800 soldados de 40 países en la frontera, incluyendo 600 efectivos españoles, como parte de la fuerza de interposición internacional.

El actual comandante de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL), el general español Aroldo Lázaro, ha instado a las partes enfrentadas a mostrar la máxima moderación y a cooperar con el contingente de la ONU para prevenir una escalada del conflicto.

Mientras la tensión se incrementa en la frontera entre Israel y Líbano, dos naciones que se encuentran en estado de guerra técnica y sin relaciones diplomáticas, en las aguas cercanas del Mediterráneo Oriental se encuentra el grupo de combate del portaviones Gerald Ford, que es el más poderoso de la Armada de Estados Unidos. Un alto funcionario del Pentágono, citado por Reuters, ha advertido a Hezbolá que no debería tomar la «decisión equivocada» de abrir un segundo frente contra Israel.

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