Una lata de atún en la despensa no ocupa lugar y nos puede resolver más de un plato: desde una ensalada o una tortilla hasta utilizarlo como ingrediente destacado en cualquier preparación, te contamos en qué debes fijarte a la hora de comprar atún en conserva.
En lata o en bote de cristal
En general, las conservas de atún y atún claro de gran consumo las encontramos en el supermercado en latas, casi siempre en packs de 3 unidades de tamaño pequeño.
El atún claro en filetes y el bonito del Norte también se comercializan en botes de cristal. Suelen ser envases de tamaño más grande, con aspecto muy cuidado, pero más costoso.
Al natural o en aceite
Para hacer la conserva, primero se cuece el pescado. Una vez cocido, en las fábricas conserveras pueden dejarlo “al natural” o cubrirlo de aceite, ya sea de girasol o de oliva.
¿Cuál es mejor? La respuesta depende del uso que vayas a darle en la cocina. Si quieres tomarlo tal cual sale de la lata en un bocadillo o en una ensalada, estará más gustoso en aceite. Sin embargo, en unos canelones, por ejemplo, que se mezclará con otros ingredientes y bechamel, probablemente sea mejor que no lleven aceite.
En filetes, en migas o en bloque
Fíjate en el etiquetado del producto, pues ahí se indica cómo te vas a encontrar el atún cuando abras la lata: en filetes, en trozos, en migas o en bloque. Si no pone nada es que se trata de un bloque: en ese caso, el porcentaje de migas no puede sobrepasar el 18% del producto total, ya que una cantidad superior se consideraría un defecto.
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