Te damos las claves y recomendaciones para que tu fritura sea de lo más saludable y tus platos te queden 10 puntos.
Freír es cocer. Lograr que el ingrediente que vayamos a freír esté cocido por dentro y crujiente por fuera. Si está frito correctamente siempre va a ser más rico y saludable que un alimento impregnado en aceite, que suele suceder cuando se fríe mal.
El aceite debe estar limpio. Utilizaremos un aceite limpio, cada tipo de aceite nos servirá para un tipo de comida. Aunque los aceites de oliva virgen extra, nos van a durar más tiempo y nos van a dar comida menos grasienta.
El recipiente donde vayamos a freír es decisivo. Debe tener una base más estrecha y una parte superior más ancha y alta, para que el alimento flote en el aceite. De forma que se evite estresar el aceite y que se produzca la cocción perfecta. Debemos de tener un recipiente adecuado para cada tipo de fritura.
Utilizaremos abundante aceite para freír. No llenaremos en más de un tercio la superficie del recipiente donde vayamos a freír. Así la temperatura no bajará rápidamente si introducimos muchos ingredientes. Se freirán antes, dando una mejor textura y color.
No añadir aceite nuevo al ya usado. No se deben mezclar aceites de distintos orígenes ni añadir nuevo a otro que ya haya sido usado para aumentar el volumen en la sartén.
La sal siempre al final del proceso. Al sacar la fritura del aceite la pondremos sobre papel de cocina para eliminar el sobrante de aceite.
Leer también:




