Es un proceso muy utilizado dentro de la terapia cognitivo conductual, el cual consiste en modificar la sensibilidad ante los estímulos que producen angustia o temor, mediante la terapia de exposición el paciente es puesto en contacto sistemático y de forma segura, con la situación que le genera conflicto o con los estímulos que le desencadenan ansiedad, miedo o que le producen emociones negativas, con lo cual puede establecer un nuevo aprendizaje.
Proceso muy utilizado dentro de la terapia cognitivo conductual
La extinción, misma que contribuye a debilitar las asociaciones previamente aprendidas, de modo que la persona tiene más oportunidades de elaborar una actuación por encima del miedo inicialmente establecido, uno de sus objetivos es la desensibilización. Generalmente, se sugiere la exposición de manera gradual y valorando diferentes variables y factores personales del paciente, más que una inmersión repentina.
TÉCNICAS
La terapia de exposición emplea numerosos métodos con el objetivo de reducir las respuestas emocionales problemáticas. Por lo general, el terapeuta realiza una serie de evaluaciones con el objetivo de determinar qué combinación de técnicas puede resultar más favorable para la persona. Las técnicas de exposición pueden diferenciarse en:
- El modo en que se presenta el estímulo que genera el conflicto en la persona.
- El tipo de respuesta de los pacientes.
- La ayuda que brinda el terapeuta para inducir la respuesta.
- El uso o no de estrategias de control cognitivo, con la que los pacientes van aprendiendo a modificar sus respuestas frente a los estímulos que generan ansiedad o miedo.
Dentro del amplio campo de terapias de exposición, existen algunas estrategias diferentes que un terapeuta puede implementar:
Exposición simbólica:
Se plantea como un ejercicio mental. La persona imaginará aquello a lo que le teme, y también imaginará enfrentarse a ello. El objetivo es sentirse cómodo con lo que temen en su mente, para reducir la respuesta del miedo cuando se enfrenta al desencadenante en la vida real.
Exposición interoceptiva:
Consiste en exponer al paciente a las reacciones físicas desagradables que le produce el objeto temido. Para ello, se lo induce voluntariamente para que manifieste los estímulos psicofisiológicos temidos, en un ambiente controlado y seguro. El objetivo es que la persona interiorice que esas sensaciones son simplemente eso: sensaciones. Aquí, la psicoeducación pasa a ser de gran importancia.
Exposición vivencial:
Con este método, la persona enfrenta al objeto o situación temida directamente en la vida real.
Exposición a través de la realidad virtual:
Algunas personas pueden usar la realidad virtual para simular ponerse en la situación que temen. Esta es una gran manera de facilitar la exposición in vivo, o para situaciones en las que la exposición in vivo no es fácil de llevar a cabo (por ejemplo, cuando alguien tiene miedo a volar).
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INDICACIONES
- Toda clase de fobias.
- Trastorno de ansiedad generalizada.
- Ansiedad social.
- Trastorno de estrés postraumático.
- Estrés agudo, u otros problemas vinculados a un trauma.
- Trastorno obsesivo compulsivo.
- Ataques de pánico.
- Trastornos alimentarios.
- Hipocondría.
- Trastornos de adicción.
- Manejo de la ira.
¿CÓMO FUNCIONA?
Las sesiones generalmente duran de 30 a 120 minutos, ya que frecuentemente resulta cansado para la persona, pues es una manera de entrenamiento cognitivo, y así como posterior a un condicionamiento físico en donde pusiste todo tu esfuerzo: puedes terminar exhausto pero satisfecho contigo mismo.
CICLOS
Exposición:
Se enfrenta a la persona con los estímulos que le causan incomodidad en la modalidad que el terapeuta considere apropiada de acuerdo a historia clínica y valoración psicológica.
Retirada en caso necesario:
Cuando la persona siente que la ansiedad puede salirse de control, se aconseja retirarse o abandonar temporalmente la situación hasta sentirse mejor para luego volver a la situación. Hay circunstancias que pueden generar ansiedad y en las que no es posible retirarse físicamente, sin embargo, mentalmente puedes retirarte a un lugar apartado y tranquilo utilizando el recurso imaginativo. A diferencia de cuando existen conductas de evitación o de huida, el retirarse representa una acción concebida para prevenir sensibilizarse nuevamente con la situación.
Recuperación:
En caso de se haya retirado de manera temporal de la situación conflictiva, es necesario esperar hasta que se restauren los niveles de ansiedad a un grado que sea manejable y recuperar la ecuanimidad, las técnicas de respiración y el movimiento físico pueden ayudar a que la restauración sea más pronta.
Repetición:
Se reitera la exposición a los estímulos incómodos, tratando de ir un poco “más lejos esta vez” y de tolerar mayor grado de ansiedad que en la exposición pasada. Cuando el nivel de angustia parece que empieza a ser incontrolable se retira para posteriormente recuperarse, los ciclos pueden repetirse y modificar el tiempo de exposición y otras variables, de acuerdo a la valoración psicológica.
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