En estos casos aplica las técnicas de control de la respiración
El estrés es una parte natural de nuestras vidas cotidianas. Puede ser desencadenado por cualquier asunto que demande más de nuestra atención, desde trabajar hasta tarde y quedar atascado en el tráfico, hasta cambios serios de la vida tales como muerte, divorcio o enfermedad.
Cuando enfrentas una situación estresante, tu pulso se acelera, respiras más rápido, los músculos se tensan y el cerebro usa más oxígeno y aumenta la actividad. Si la respuesta al estrés dura demasiado tiempo, puede perjudicar la salud. No siempre puedes evitar el estrés en tu vida, pero puedes aprender a manejarlo mejor.
CONSEJOS
Evite conflictos en su cronograma:
Usa una agenda diaria, tu teléfono o un calendario en línea para llevar un seguimiento de las citas y actividades. Cuando programes actividades, deja tiempo suficiente para terminar una actividad antes de empezar la siguiente. No programes demasiadas actividades para el mismo día o la misma semana, especialmente si son actividades para las que debes prepararte. Si resulta agotador gestionar tu cronograma, pide a alguien de confianza que te ayude a revisar tus citas.
Te mereces un descanso:
Asigna un espacio diario al ocio y a las relaciones personales, de manera que te quede tiempo para descansar y estar con tu familia, y también practicar tus aficiones o salir con amigos. El fin de semana, descansa, y tómate vacaciones de vez en cuando.
Técnicas de control de la respiración:
Las situaciones de estrés provocan habitualmente una respiración rápida y superficial, lo que implica un uso reducido de la capacidad funcional de los pulmones, una peor oxigenación, un mayor gasto y un aumento de la tensión general del organismo. Las técnicas de control de la respiración facilitan al individuo el aprendizaje de una forma adecuada de respirar bien para que, en una situación de estrés, pueda controlar la respiración de manera automática.
Leer también:
Cáncer: los tumores en jóvenes crecen casi un 80% en 30 años
Haz deporte de manera regular:
El ejercicio físico reduce la intensidad del estrés y ayuda a que los episodios duren menos, además de fomentar una sensación de bienestar, siempre que no se haga por obligación. Se recomiendan dos horas y media de actividad aeróbica a la semana como correr, montar en bicicleta o nadar, siempre de acuerdo a tus capacidades.
Recurre a ayuda profesional si es necesario:
Si sigues sin ser capaz de manejar el estrés, recurre a la ayuda profesional. Tu médico de cabecera podrá ayudarte a identificar el problema y derivarte a un especialista o terapeuta. Este te enseñará a modificar tus pensamientos y emociones y a desarrollar conductas que te ayuden a afrontar los problemas con una actitud más positiva.
Reír más:
Un buen sentido del humor no puede curar todas las dolencias, pero puede ayudarte a sentirte mejor, incluso si tienes que forzar una risa a través de tu mal humor. Cuando te ríes, no solo aligeras tu carga mental, sino que también causas cambios físicos positivos en tu cuerpo. La risa enardece los ánimos y luego reduce tu respuesta al estrés. Así que lee algunos chistes, cuenta algunos chistes, mira una comedia o pasa el rato con tus amigos divertidos. O prueba el yoga de la risa.
Conéctate con otras personas:
Cuando estás estresado e irritable, tu instinto puede ser aislarte. En cambio, busca apoyo de tu familia y amigos y trata de establecer conexiones sociales. El contacto social es un buen calmante para el estrés porque puede ofrecer distracción, brindar apoyo y ayudarte a tolerar los altibajos de la vida. Así que tómate un café con un amigo, envía un correo electrónico a un familiar o visita tu lugar de culto.
Intenta hacer yoga:
El yoga, con su serie de posturas y ejercicios de respiración controlada, es un calmante popular para el estrés. El yoga reúne disciplinas físicas y mentales que pueden ayudarte a alcanzar la tranquilidad del cuerpo y de la mente. El yoga puede ayudar a relajarte y controlar el estrés y la ansiedad.
Prueba el yoga por tu cuenta o busca una clase; puedes encontrar clases en la mayoría de las comunidades. El hatha yoga, en particular, es un buen calmante para el estrés debido a su ritmo más lento y movimientos más fáciles.




