Prevención contra el infarto al miocardio en adultos mayores

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El infarto de miocardio es, junto a la angina de pecho, un tipo de cardiopatía isquémica, es decir, una enfermedad provocada por el deterioro y la obstrucción de las arterias del corazón (arteriosclerosis coronaria). Se produce debido a la acumulación de placas de colesterol, lípidos (grasas) y células inflamatorias en las paredes de estas arterias, provocando que el corazón no reciba sangre suficiente.

Es mejor detectar cualquier malestar a tiempo y tener tratamiento médico

El infarto de miocardio, a diferencia de la angina de pecho, aparece de forma brusca y como consecuencia de la obstrucción completa de alguna de las arterias del corazón, debido a la formación de un coágulo. Las células cardiacas de la zona afectada mueren, como consecuencia de la falta de riego sanguíneo. El daño es irreversible.

CAUSAS

  • La edad avanzada
  • El sexo masculino
  • La elevación del colesterol malo (LDL)
  • El descenso del colesterol bueno (HDL)
  • El tabaquismo
  • La diabetes
  • La hipertensión arterial

A estos factores se les denomina factores de riesgo cardiovascular. Excepcionalmente puede haber infartos de miocardio como consecuencia de una infección de las arterias coronarias, una vasculitis, el consumo de cocaína, un traumatismo del corazón, etc.

SÍNTOMAS

La descripción clásica del infarto es un dolor opresivo en el centro del pecho irradiado a brazos (sobre todo el izquierdo), cuello y espalda. Los síntomas habituales son:

  • Dolor torácico intenso y prolongado, que se percibe como una presión intensa y que puede extenderse a brazos y hombros (sobre todo izquierdos), espalda e incluso dientes y mandíbula. El dolor se describe como un puño enorme que retuerce el corazón. Es similar al de la angina de pecho, pero más prolongado y no cesa, aunque se aplique un comprimido de nitroglicerina bajo la lengua.
  • Dificultad para respirar
  • Sudoración
  • Palidez
  • Mareos en el diez por ciento de los casos
  • Otros: Pueden aparecer náuseas, vómitos y desfallecimiento.

DIAGNÓSTICO

El infarto de miocardio se reconoce por la aparición brusca de los síntomas característicos: dolor intenso en el pecho, en la zona precordial (donde la corbata), sensación de malestar general, mareo, náuseas y sudoración. El dolor puede extenderse al brazo izquierdo, a la mandíbula, al hombro, a la espalda o al cuello.

Se debe acudir inmediatamente al médico, si se tiene un dolor extraño en el pecho (más intenso que el de una angina típica) que dura 5 minutos o más.

Con un electrocardiograma se demuestran alteraciones evolutivas típicas, y con analítica se valora la elevación de los niveles en sangre de las enzimas cardíacas. Se debe realizar también una radiografía de tórax para ver si el corazón esta agrandado o si hay líquido en los pulmones.

TRATAMIENTO

Según la especialista, el electrocardiograma marcará el tipo de tratamiento. Así, si se produce un infarto con elevación del ST, los médicos activarán todos los mecanismos para intentar abrir esa arteria lo antes posible.

La especialista insiste en que tanto si los especialistas realizan un intervencionismo percutáneo coronario, como si hacen una cirugía es necesario que el paciente siga un tratamiento médico de por vida.

En el hospital o en la clínica, los pacientes pueden recibir distintos tipos de tratamientos:

  • Oxígeno: Suele ser la primera medida que toman los facultativos en el hospital y en la propia ambulancia.
  • Analgésicos: En las situaciones en las que el dolor torácico persiste se administra morfina o fármacos similares para aliviarlo.
  • Betabloqueantes: Impiden el efecto estimulante de la adrenalina en el corazón. De esta forma, el latido es más lento y tiene menos fuerza, por lo que el músculo necesita menos oxígeno.
  • Trombolítico: Disuelven los coágulos que impiden que fluya la sangre. Para que sean eficaces deben administrarse en la hora siguiente al inicio de los síntomas y hasta las 4,5 horas aproximadamente.
  • Antiagregantes plaquetarios: Este tipo de fármacos, como por ejemplo la aspirina, impiden la agregación plaquetaria en la formación de los trombos.
  • Calcioantagonistas: Son bloqueadores de los canales del calcio. Impiden la entrada de calcio en las células del miocardio. De esta forma disminuye la tendencia de las arterias coronarias a estrecharse y posibilitan que el corazón trabaje menos, por lo que descienden sus necesidades de oxígeno. También reducen la tensión arterial.
  • Nitratos: Disminuyen el trabajo del corazón. En la fase aguda de un ataque al corazón suelen usarse por vía venosa y/o sublingual.
  • Digitálicos: Estimulan al corazón para que bombee la sangre.
  • Bypass coronario: La intervención consiste en seleccionar una sección de una vena o arteria de otra parte del cuerpo para unirla a la arteria coronaria por encima y por debajo del área bloqueada. Así se genera una nueva ruta o puente por la que puede fluir la sangre al músculo cardiaco.

PREVENCIÓN

El riesgo de padecer un infarto puede evitarse siguiendo algunas pautas de vida saludable:

  • Dejar de fumar.
  • Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres y cereales. Se ha demostrado que la dieta mediterránea es la más eficiente para prevenir tanto la aparición de infartos, como de recurrencias.
  • Realizar ejercicio físico aeróbico. Se aconseja que los mejores ejercicios para el corazón son caminar, la bicicleta o la natación. Caminar 30 minutos al día por la mañana y por la tarde es una garantía de éxito para la salud del corazón y ayudaría a controlar los factores de riesgo cardiovascular.
  • Evitar las bebidas alcohólicas.