Los cubiertos fabricados en acero son los más utilizados en los hogares españoles, debido a la resistencia y durabilidad de este material. Aún así, tiene una gran desventaja: es propenso a la oxidación. La humedad en el ambiente hace que se formen manchas y capas de óxido sobre la superficie del metal, afectando a la apariencia de los cubiertos.
Quitar el óxido con limón y sal
El ácido cítrico del limón funciona como un limpiador natural para las manchas de oxidación. Para quitar el óxido utilizando este primer método, cubre las zonas oxidadas con sal y exprime el jugo del limón sobre esta. Deja reposar esta mezcla durante 25-30 minutos y frota las áreas afectadas con la ralladura del limón. Una vez finalizado el proceso, enjuaga los cubiertos y sécalos con el paño.
Quitar el óxido con bicarbonato
La combinación de bicarbonato de sodio con unas gotas de agua oxigenada es una de las más potentes para deshacerse de las manchas de óxido más duraderas. Al combinar estas sustancias, se crea una especie de pasta que se aplica en la zona deseada y se deja actuar. Pasados unos minutos, se frota con el cepillo y se enjuaga.
Quitar el óxido con vinagre caliente
Consiste en hacer una solución de una parte de vinagre blanco por tres partes de agua en el recipiente. Posteriormente, se calienta y se sumergen los cubiertos durante 20 minutos aproximadamente. Finalmente se enjuagan y se secan delicadamente con el paño.
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