Ludopatía y su efecto en la salud mental

0
1197

La ludopatía puede afectar en aspectos sociales, de cuidado personal y desencadenar en episodios de ansiedad.

La ludopatía es clínicamente también llamada como juego patológico. La manifestación de este diagnóstico se traduce por el deseo incontrolable de conseguir un beneficio a través de los juegos. Con especial énfasis, aquellos que ofrecen una recompensa económica. Un ejemplo son las apuestas deportivas, los juegos de mesa o los tragamonedas. 

Este trastorno de hábitos y del control de los impulsos, considerado como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se hace más propenso cuando existe un componente de personalidad. Las personas con mayor tendencia a desarrollar ludopatía son aquellas que poseen mayores índices de irritabilidad o desinhibición (pobre capacidad de controlar ciertas respuestas a los estímulos).  

Algunas de las características principales del juego patológico guardan mucho en común con la de otros diagnósticos debido a la coincidencia neurobiológica, es decir aquellas alteraciones que se desprenden a nivel cerebral

  1. A)  Preocupación continua. Existe una sensación permanente de tener que seguir apostando y planificando. 
  1. B) Adicción. Así como sucede cuando una persona consume algunas drogas como la cocaína o marihuana, las personas proyectan en el juego patológico una ‘’ruta de escape’’.
  1. C) Mentiras. Se recurre a esta salida para justificar la necesidad de seguir apostando.

El diagnóstico se relaciona con otros trastornos mentales. En especial, los que forman parte del eje 1, como la depresión. Debido a la baja capacidad del control que produce el juego patológico en una persona, estas se encuentran propensas a desarrollar trastornos del ánimos (TA) o trastorno depresivo recurrente (distimia). 

Por ello, es importante evaluar si la persona tiene otras condiciones de salud mental y cuál es la intensidad de sus síntomas alrededor de la ludopatía. En función a estos dos criterios, el siguiente paso es recurrir a los fármacos. 

Asimismo, deberá ser complementado por herramientas psicoterapéuticas como la terapia cognitiva conductual y las terapias contextuales debido a la alta capacidad que tienen para el abordaje de adicciones.

Entérate mas:

La actividad física infantil disminuye por la tecnología