Las autoridades anuncian nuevos planes de rescate
Un grupo de cuarenta trabajadores lleva una semana atrapado en un túnel en el norte de la India después de un derrumbe el pasado domingo. El túnel, parte del proyecto de construcción en Silkyara, Uttarakhand, colapsó dejando a los obreros atrapados bajo escombros. A pesar de los esfuerzos infructuosos hasta ahora, las autoridades anuncian nuevos planes de rescate mientras los equipos de salvamento mantienen contacto con los afectados y les han enviado alimentos desde el día del incidente.
«Si la excavadora funciona en condiciones, seremos capaces de alcanzarlos en los próximos dos días», indicó el ministro de Transporte de la India, Nitin Gadkari, durante una corta rueda de prensa realizada en el lugar del accidente.
El ministro también mencionó que las autoridades han estado intentando abrir un túnel horizontal entre los escombros, pero ahora están considerando perforar un agujero vertical sobre la zona donde se encuentran los obreros atrapados.
Los esfuerzos de rescate han enfrentado múltiples obstáculos desde que comenzaron hace una semana. El sábado pasado, se detuvieron temporalmente debido a una avería en la tuneladora.
Inicialmente, se intentó retirar los escombros usando excavadoras, pero resultó más difícil de lo anticipado por el temor a más derrumbes dentro del túnel.
El martes pasado, optaron por utilizar maquinaria pesada para excavar un agujero e instalar una tubería de aproximadamente un metro de diámetro. Sin embargo, las dificultades técnicas y las averías obligaron a reemplazar la tuneladora en varias ocasiones.
Los incidentes como incendios, derrumbes y otros accidentes son frecuentes en la India, en gran parte debido al estado precario de las infraestructuras y la falta de mantenimiento, problemas alimentados por la corrupción y prácticas ilegales.
Según el informe anual sobre muertes accidentales y suicidios en la India, al menos 1,630 personas fallecieron en 2021 a causa del colapso de estructuras.
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Milei favorito en elecciones de Argentina
Javier Milei: 51,1%. Jorge Massa: 48,8%. Ahí queda el promedio de las últimas quince
encuestas registradas en Argentina antes de la segunda vuelta de las presidenciales
más reñidas, y a la vez más atípicas, que recuerda Argentina.
El candidato heredero del oficialismo y el outsider por la derecha prácticamente empatan cuando uno sale de los decimales y contextualiza esos dos estimados que rozan por arriba o por abajo el 50%, con un promedio que elimina de su base de cálculo a los
indecisos y al voto en blanco.
La diferencia de 2,3 puntos porcentuales cae dentro del margen de error de la mayoría
de encuestas publicadas no ya en Argentina, sino de prácticamente cualquier país.
Bastaría para un vuelco en la victoria con un cambio de la mitad, de 1,2 a favor de uno de
los candidatos, que sería por mecánica en contra del otro.
Son muy pocas las encuestas que logran, sobre el papel, reducir el margen de error por
debajo de ese “más o menos” (suma o resta) de 1,2 puntos. Casi ninguna lo hace de
manera creíble fuera del papel. Y ningún promedio construido con esta materia
prima puede, por lógica, reducir significativamente esta ventana de incertidumbre.
De hecho, un análisis desagregado de esas quince encuestas que conforman el promedio muestra que la frecuencia de diferencias absolutas entre candidatos por encima de ese 2,3 es alta.
Lo que está pasando en realidad es que nueve de ellas le dan la victoria a Javier Milei,
pero seis se la dan a Sergio Massa.
Las diferencias van del 0,8 al 9,9 pero en ambas direcciones: las casas de encuestas
no pintan en su conjunto una carrera similar, apretada, pero con ligera ventaja a Milei
como lo hace el promedio.




