El trabajo remoto no se irá, aprenda a lograr el éxito

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Trabajo remoto
Trabajo remoto

El trabajo remoto ya no es nada nuevo para miles de peruanos, quienes desde hace cerca de un año laboran desde sus hogares debido a la pandemia por coronavirus. Sin embargo, no hay hogar libre de complicaciones derivadas de esta modalidad laboral ¿Cómo encontrar el equilibrio ideal entre las horas de trabajo y las dedicadas a la familia? ¿Cómo ser eficiente sin dañar mi salud mental? Aquí un informe de la Agencia Noticias Andina.

No es fácil trabajar desde casa, pero debemos acomodarnos a esta nueva modalidad que seguirá pese a que se levantó la cuarentena

Las normas establecen importantes parámetros sobre esta modalidad laboral e incluye, por primera vez en el Perú, regulación orientada a la desconexión digital en el trabajo remoto.

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Es así como la norma faculta y protege el derecho de los trabajadores a desconectarse de los medios informáticos, de telecomunicaciones y análogos usados para la prestación de sus servicios, fuera de su jornada y durante los días de descanso, licencias y períodos de suspensión de la relación laboral.

Si bien el modo “siempre conectado” es una práctica que viene desde hace mucho y busca corregirse con esta norma, el trabajo remoto presenta otros retos que deben encararse con inteligencia para reducir el impacto del confinamiento social en nuestra salud física como mental, sostuvo Jennifer Alva Cuba, docente de Inteligencia Emocional de la Universidad San Martín de Porres.

ALÓ JEFE, ¿ME ESCUCHA?

Consultada sobre cuál es el mayor detonante de conflictos en las empresas que desarrollan el trabajo remoto, contestó sin dudas que es la mala comunicación.

Es un tema sumamente sustancial y, si bien ahora nos comunicamos de manera virtual, seguimos comunicando mucho a través del tono de la voz, de la comunicación no verbal, entre otros aspectos que a veces pasan desapercibidos”.

En entrevista con el programa Saludable Mente de Andina Canal on line, la experta sostuvo que la mala comunicación viene de ambos lados.

Hay jefes, por ejemplo, que no saben formas equipos de trabajo, son insistentes y demandantes, pero no saben escuchar a sus trabajadores y menos valorar lo que hacen.

 

MEJORAR, INSISTIR O DEJAR

La experta consideró oportuno que los trabajadores traten de implementar un cambio de actitud frente a la vida como al trabajo porque -anotó- nuestra manera de vivir y trabajar han cambiado drásticamente con la emergencia sanitaria.

Ante este escenario, la psicóloga hace las siguientes recomendaciones a fin de mejorar nuestro desempeño laboral sin descuidar nuestra realización personal y el cuidado de nuestra salud mental.

1) Fijar límites claros.

Es importante fijar horarios para todo, adecuados y oportunos. Esto debe trabajarse con el jefe inmediato, supervisor o responsable del área.

Se ha visto que los equipos que trabajan estresados o no tienen un espacio de descanso o distracción afectarán su rendimiento y el logro de sus objetivos. Los jefes que marcan horarios fijos y permiten que sus colaboradores puedan cumplir otros roles logran que estos se sientan más motivados, comprometidos con el trabajo”.

Es importante no estar conectados siempre. Es fundamental respetar el tiempo para vincularse con los suyos. Por ejemplo, el apoyo a nuestra familia va a ofrecer una sensación de satisfacción al ver que podemos cubrir también nuestras necesidades afectivas.

2) Cambiar de enfoque.

Para la docente de la USMP, toda empresa responde a exigencias y objetivos definidos; sin embargo, no todas las personalidades son ideales para hacer teletrabajo, porque se trata de un modo de labores que requiere de disciplina.

“Muchos pueden decir tengo mucho trabajo, demasiados informes, pero posiblemente esa misma cantidad de trabajo yo ya la tenía en la oficina, pero ahora el escenario ha cambiado. Entonces debo organizarme mejor y así evito estar juzgando constantemente”.

Situaciones como las que estamos viviendo, afirmó, demandan cambiar el chip, donde las cosas deben verse como un desafío, una adaptación, que debe sacar lo mejor de nosotros para cumplir con lo que se necesitan de mí.

3) No lo tomes como algo personal.

Las empresas funcionan con metas y en ciertas fechas surge mayor exigencia de parte de los jefes, lo cual no debe verse de mala manera.

“Es importante alejar la creencia  de que el jefe se la ha agarrado conmigo y por el contrario pensar que cualquiera que esté en mi puesto tendrá las mismas exigencias”.

Para evitar esos malentendidos sugirió gestionar de mejor manera estas demandas, que casi siempre se relacionan con cierre de informes o de mes. Superada esas fechas, deben procurarse espacios para reducir el estrés generado.

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En casa a veces es complejo lograrlo, pero igual hay que buscar espacios libres para hacer actividades que nos ayuden a relajarnos, a sentir satisfacción. Hay que buscar momentos hasta para almorzar y respetarlos óptimamente. Esos minutos nos permitirán distendernos, compartir y conectarnos con mi familia”.

4) Negocia para el éxito.

Las exigencias laborales son parte del trabajo, pero tienen un límite y cuando no está claro surgen problemas diversos.

Ante situaciones de ese tipo, la experta recomienda conversar con el jefe y evidenciar lo que está pasando a fin de lograr que las demandas se ajusten, se respeten los horarios y se restablezca un vínculo saludable entre ambos.

Yo tengo que poder expresar mis opiniones, mis ideas, empleando para eso la asertividad, que es parte de la inteligencia emocional. Quedarse callado no es una opción porque muchas veces agota. Es importante no llegar a explotar y por el contrario aprender a negociar, ceder, colaborar para lograr otro tipo de resoluciones al tema”.

Es importante, destacó, que cuando uno vaya a quejarse por algo llegue con una propuesta concreta o idea de solución ante el jefe. “Eso es sustancial y abrirá muchos escenarios favorables”.