Disfagia: Cómo alimentar de forma segura a adultos mayores frágiles

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SI SUFRES DE DIFICULTAD PARA TRAGAR TU DESAYUNO, ALMUERZO O CENA, HAZ ESTO EN TUS COMIDAS

¿Qué es exactamente la disfagia y por qué ocurre en el adulto mayor? La deglución es un proceso complejo que involucra más de 30 músculos y 6 pares craneales. Se divide tradicionalmente en tres fases: oral, faríngea y esofágica. Cuando existe un fallo en la coordinación de estos mecanismos, hablamos de disfagia.

En el paciente geriátrico, la disfagia suele ser de tipo orofaríngea, lo que significa que el problema ocurre al inicio del proceso, dificultando el paso del alimento desde la boca hacia el esófago. Las causas principales incluyen:

-Enfermedades neurológicas: Los accidentes cerebrovasculares (ACV) son una de las principales causas de discapacidad. Se calcula que hasta el 50% de los supervivientes de un ACV desarrollarán disfagia orofaríngea. Enfermedades degenerativas como el Parkinson y el Alzheimer también deterioran los reflejos deglutorios.

-Sarcopenia y envejecimiento (Presbidisfagia): El debilitamiento natural de los músculos de la lengua y la garganta debido a la edad puede ralentizar la deglución.

CÓMO IDENTIFICAR LA DISFAGIA EN CASA

Detectar la disfagia a tiempo es fundamental para prevenir complicaciones graves. Muchas veces, los síntomas son sutiles y los familiares pueden interpretarlos erróneamente como «achaques de la edad». Sin embargo, debemos estar atentos a las siguientes señales durante y después de las comidas:

Tos o carraspeo frecuente: Es la señal más común. Si el paciente tose mientras bebe agua o come, es probable que parte del alimento esté intentando entrar en la vía respiratoria.

Cambios en la voz: La aparición de una «voz húmeda» o gurgujeante después de tragar sugiere que hay residuos de alimento o líquido en las cuerdas vocales.

Dificultad para formar el bolo alimenticio: El paciente retiene la comida en la boca por mucho tiempo o necesita varios intentos para tragar un solo bocado.

Regurgitación nasal: Salida de líquidos o alimentos por la nariz.

Pérdida de peso inexplicable: Si el adulto mayor comienza a comer menos por miedo a atragantarse o porque se cansa demasiado durante la comida, su estado nutricional se verá afectado rápidamente.

Infecciones respiratorias recurrentes: La presencia de neumonías de repetición es un indicador claro de broncoaspiración silente, donde el alimento pasa a los pulmones sin causar tos inmediata.

Ignorar la disfagia no solo afecta la nutrición, sino que pone en riesgo la vida del adulto mayor de forma directa.

PARA UNA ALIMENTACIÓN SEGURA: REGLA DE LAS «3P»

Postura, Preparación y Paciencia.

Postura Correcta

La gravedad juega un papel crucial en la deglución. Nunca se debe alimentar a un paciente con disfagia mientras está recostado.

Posición sentada: El paciente debe estar sentado a 90 grados, preferiblemente en una silla con respaldo firme.

Flexión cervical (Chin-tuck): Una técnica muy efectiva consiste en inclinar ligeramente la barbilla hacia el pecho en el momento de tragar. Esto ayuda a cerrar la vía aérea y abrir el esófago.

Permanecer erguido: Tras terminar de comer, el paciente debe mantenerse sentado durante al menos 30 a 45 minutos para evitar reflujos que puedan causar aspiración.

Preparación y Modificación de Texturas

Líquidos espesados: El agua es a menudo el elemento más peligroso porque fluye rápido y es difícil de controlar. El uso de espesantes comerciales (a base de almidón de maíz o goma xantana) permite llevar el agua a consistencia de néctar, miel o pudín, lo que da más tiempo a los músculos de la garganta para reaccionar.

Evitar texturas mixtas: Los platos que combinan sólidos y líquidos (como una sopa de fideos o una naranja que suelta jugo al morderla) son los más riesgosos, ya que el cerebro debe procesar dos texturas distintas simultáneamente.

Textura puré suave: Los alimentos deben ser homogéneos, sin grumos, semillas ni pieles. Un puré seguro no debe separarse en fases (agua por un lado y sólido por otro).

Alimentos prohibidos: Arroz suelto, frutos secos, palomitas de maíz, pan tostado que suelte migas y carnes fibrosas deben evitarse por completo en casos de disfagia moderada a grave.

Paciencia y Entorno

El ambiente durante la comida debe ser tranquilo. Las distracciones (televisión, conversaciones cruzadas) aumentan el riesgo de error deglutorio. El cuidador debe respetar el ritmo del paciente, esperando a que la boca esté completamente vacía antes de ofrecer la siguiente cucharada.

EL PAPEL CRUCIAL DE LA HIGIENE ORAL

Es vital realizar una limpieza profunda de encías, lengua y prótesis dentales después de cada comida. En adultos mayores, que no pueden enjuagarse, se deben usar gasas húmedas con soluciones antisépticas recomendadas por su odontólogo o médico de cabecera.

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