Cultivadores de coca protestan por destrucción de sus sembríos

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Según la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA), Perú es el segundo exportador mundial de cocaína, el primer lugar es para Colombia.

Cultivadores de hojas de coca continúan bloqueando una carretera al sureste de Perú, luego de que se designe la destrucción de los sembríos ilegales que son usados para la fabricación de drogas.

El Ministerio del Interior indicó que se están permitiendo el paso de ambulancias y autobuses por lapsos de tiempo por la vía Interoceánica. Recordemos que la protesta inicio con la erradicación de cocales en Puno.

El sembrío de la hoja de coca es legal en el Perú, siempre que este inscrito en un listado oficial, que no ha sido renovado durante 43 años por los gobiernos. Por lo que los pobladores aprovechan para sembrarlo sin permiso, esos son los cultivos que están siendo destruidos.

Cuarto poder, relató mediante un reportaje titulado: La coca en el Vraem: Deshojando el valle, mostrando que todo el valle esta invadido por estos sembríos cocaleros, siendo el Vraem una de las zonas de mayor producción de coca en el mundo.

Julian Perez, dirigente cocalero del Vraem hablo con el periodista e indicó que hay más de 35 mil familias que viven del sembrío y secado de la coca.

DeVida propuso cambiar la dirección del sembrío de coca y reemplazarlo por café o cacao.

“El desarrollo alternativo nunca ha funcionado porque los directivos siempre se han orientado en hacer planes bonito en Lima, más no han recogido la necesidad del pueblo o no han recogido lo que nosotros necesitamos y habíamos planteado viablemente para no tener enfrentamiento con el gobierno o con las Fuerzas Armadas”, dijo el dirigente del Vraem, Pérez.

PERU/

Según cifras oficiales, el 90% de hojas de coca termina en el narcotráfico.

“El gobierno de turno tiene que tener la responsabilidad y empezar a trabajar para darle una solución pacifica, pero si piensan en erradicar el Vraem tiene con que responder”, advirtió Pérez.

Perú ha recibido el apoyo de helicópteros financiados por Estados Unidos para transportar a los trabajadores que el gobierno contrata para arrancar de la tierra los arbustos de hoja de coca.

El primer día de protesta, un grupo de personas interceptó a tres buses donde trasladaban a los trabajadores que arrancan cultivos, entonces sacaron sus maletas a la vía y las quemaron.