Cada vez son más las personas que se preocupan e interesan por las diferentes formas de ahorrar energía en el hogar. A veces hay opciones que requieren una planificación o una inversión inicial. Sin embargo, en otras ocasiones comenzar es muy sencillos. Un buen punto de partida es empezar con la optimización de la iluminación de nuestras casas. Ahorrar luz está al alcance de todos.
Desenchufa, apaga todo lo que puedas y aprovecha la luz del sol
TIPS
Desenchufa todo lo que puedas:
Entender cómo ahorrar luz en casa con trucos empieza por evitar todo aquello que se hace mal a diario, como dejar siempre conectados algunos dispositivos o elementos. Cuando no estés utilizando los aparatos eléctricos intenta desenchufarlos. Siempre hay un mínimo de energía que se pierde mientras el cable esté conectado al enchufe (consumo fantasma), por eso es recomendable no dejar enchufado nada que no haga falta.
Lava con agua fría:
Calentar el agua implica necesariamente un consumo de electricidad para conseguir elevar la temperatura. Lavando con agua fría, eliminas ese gasto energético directamente, sin variar el resultado para tu ropa. Los detergentes actuales son muy potentes incluso en agua fría. Además de esta forma cuidarás más los tejidos y los colores de las prendas.
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Apaga las luces:
Parece un consejo muy obvio, pero siempre tenemos encendidas más luces de las que necesitamos en casa. Dicho gasto puede suponer un 20% del consumo de electricidad en una vivienda, por lo que te recomendamos que cuides este detalle. Los pequeños detalles son los que marcan la diferencia a la hora de conseguir un ahorro importante en la factura de luz de tu vivienda.
Sustituye las bombillas tradicionales por LED:
Quizá no hayas pensado en sustituir tus bombillas como idea para ahorrar energía eléctrica en casa. Sin embargo, las bombillas LED son una alternativa muy a tener en cuenta para el ahorro energético y económico. Estas son más caras, pero consumen 10 veces menos que las bombillas corrientes y tienen una vida útil más larga, por lo que a medio plazo amortizarás la inversión con creces.
Aprovecha la luz del Sol:
Siempre que la orientación de tu casa lo permita intenta sacar el máximo rendimiento a esta fuente inagotable de luz. Sitúa mesas de estudio o lugares de lectura en zonas próximas a las ventanas para ganar luz natural. También puedes colocar espejos dentro de casa para aprovechar al máximo la luz del día. Una estrategia que ya se usaba en la antigüedad para iluminar y que ahora podemos sumar a nuestros compromisos para ahorrar luz, pagar menos y cuidar el planeta.
Tapa las sartenes y ollas al cocinar:
Aunque te parezca una tontería, gran parte del calor que se genera al cocinar se escapa si no utilizamos una tapa. No solo tardarás más en calentar la sartén o poner a hervir el agua, sino que además consumirás más energía (si tienes vitrocerámica ésta tendrá que trabajar más y consumirá más energía).
Utiliza alfombras y cortinas:
El frío y el calor se transmiten a través de las ventanas y suelos, por ello la utilización de alfombras y cortinas será efectiva para eliminar puntos fríos. Sorprendentemente, este consejo te puede suponer un ahorro en la factura de la luz del 20%. Un correcto aislamiento de la vivienda es clave para ahorrar energía y recursos a la hora de mantener la vivienda a una buena temperatura.
Plancha la ropa de una sola vez:
La plancha es uno de esos electrodomésticos que consumen más de lo que crees. Necesita una gran cantidad de energía para alcanzar temperaturas tan altas. Por eso es un gran hábito de ahorro centrarnos en planchar toda la ropa que tengamos de una sola vez.
Para hacerlo de la forma más eficiente, empieza por planchar los tejidos que necesiten menos temperatura y continua con aquellos que necesiten más temperatura. Apaga la plancha y acaba de planchar esas pocas prendas que te queden, el calor que todavía tiene la plancha te puede servir para acabar con esta tarea doméstica.
No te des duchas largas:
A todos nos gusta darnos duchas de media hora, pero si lo que quieres es ahorrarte cientos de euros al año, empieza a reducir el tiempo. Además, si tienes contratada una tarifa con discriminación horaria puedes ahorrar duchándote por las noches. Lo mismo ocurre en el caso de los baños, llenar una bañera de agua caliente supone un gasto muy elevado, por lo que la recomendación es que no lo hagas salvo ocasión muy excepcional.
Apuesta por la discriminación horaria:
Todas las comercializadoras ofrecen la posibilidad de contratar una tarifa que discrimine entre horas de mayor y menor consumo. Esto es lo que se conoce como discriminación horaria, e implica que, durante algunas horas del día, el precio de la energía descenderá hasta el mínimo, aunque durante otras tendrá un precio superior. Modificando los hábitos de consumo para consumir más energía durante las llamadas horas valle (en las horas más baratas), la reducción de la factura será más que evidente, una gran forma de ahorrar luz en casa.




