¿Cómo brindar auxilio en caso de ahogamiento?

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CONOCE LO QUE DEBES HACER SI ESTÁS EN LA PLAYA Y ALGUIEN LO NECESITA

El mar o la piscina son lugares preferidos para divertirse, nadar y refrescarse en la temporada de verano; pero también pueden ser los más peligrosos, ya que los casos de ahogamiento se incrementan.

Pese a las precauciones y a la vigilancia, los ahogamientos se producen, por lo que conviene conocer las pautas de actuación ante estas situaciones. Además de mantener la calma, el objetivo prioritario es garantizar la seguridad de las personas implicadas.

 

¿Cómo actuar frente a un episodio de ahogamiento?

Rescata a la persona del agua sin exponerte al peligro. Si estás muy lejos de ella, procura acercarte lo más rápidamente que puedas, llevando un elemento para protegerte, como un salvavidas o una cuerda unida a un objeto flotante.

Mantén la calma. Pide ayuda a otras personas y llama a los bomberos, socorristas o a emergencias.

La posición del ahogado es básica. Al sacar a la víctima del agua, procura que su cabeza, cuello y columna estén alineados; acto seguido, recuéstala boca arriba.

Comprobar si la víctima respira. Para ello verifica si su pecho se infla o no. También, puedes sentir su respiración acercando tu mejilla a su boca.

Si la persona respira normalmente, colócala en posición lateral. Por seguridad, para que no se asfixie si empieza a vomitar.

Si la víctima no respira y no tiene pulso. Haz reanimación cardiopulmonar (RCP) básica hasta que llegue la ayuda médica. Es importante propiciar que las vías respiratorias expulsen el agua que ha ingresado. Para esto debes colocar ambas manos a la altura del esternón (parte delantera del tórax) y presionar en repetidas ocasiones (dos presiones por segundo).

Respiración boca a boca. Debes recostar a la persona boca arriba, con la cabeza inclinada hacia atrás y el mentón levantado. Luego aprieta su nariz y expira aire dentro de su boca, hasta que su pecho se infle. La idea es realizar esta acción luego de cada 20 presiones de RCP. Si tose indica que aún está consciente. Lo mejor que puedes hacer es acostar a la víctima de lado, con el rostro hacia abajo. Esto ayudará a que expulse el líquido que tiene en sus vías respiratorias.

Si no reacciona. Realiza dos ciclos de masaje cardíaco y respiración boca a boca durante un minuto y pide auxilio; pero continúa realizando estas técnicas de primeros auxilios hasta la llegada de los profesionales de salvamento.

 

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¿Qué medidas de prevención debemos tener en cuenta?

En el caso de las playas, la primera medida de prevención pasa por tener en cuenta el color de la bandera que indica el estado de la mar. Debemos saber qué significa cada color.

Bandera verde: el baño está permitido y no existe ningún riesgo especial.

Bandera amarilla: exige cierta precaución. El baño está permitido, pero con limitaciones. No se debe perder de vista a los niños, pues las corrientes pueden resultar peligrosas y llevarnos mar adentro sin que nos demos cuenta. Es importante recordar que con bandera amarilla está prohibido el baño en las zonas donde no hacemos pie.

Bandera roja: el baño está prohibido. Es el momento de disfrutar de la playa haciendo castillos de arena o paseando por la orilla.

Por otro lado, tanto en playas como en piscinas, se aconseja aplicar con los más pequeños la regla conocida como 10/20: vigilar a los niños cada 10 segundos y no permanecer alejados de ellos una distancia que cueste más de 20 segundos recorrer.

También es una medida preventiva atender las indicaciones de los socorristas. En este sentido, cabe recordar que estos profesionales son los responsables de las instalaciones y de mantener la seguridad, pero su misión no es cuidar de los niños en los lugares de baño.

Por otro lado, es recomendable ducharse antes de entrar en la piscina o sumergirse poco a poco si estamos en la playa, con el fin de adaptar nuestro cuerpo a una bajada de temperatura. Esto es fundamental si queremos evitar el conocido como “corte de digestión”.

Esta situación, más que relacionada con el aparato digestivo, es consecuencia de un cambio de temperatura que sufre el cuerpo, en este caso por la inmersión en el agua. Si se produce fuera del agua, esta reacción se denomina síncope: la persona queda inconsciente, por lo que es necesario comprobar si respira y si responde a estímulos.

Si ocurre dentro del agua, el estado de inconsciencia se produce en un medio donde no se puede respirar. Esta circunstancia, llamada hidrocución, no tiene por tanto nada ver con la digestión, sino con un cambio brusco de temperatura. De hecho, es más fácil sufrir una hidrocución tras pasar unas horas al sol que por meterse en el agua sin que hayan transcurrido dos horas tras comer.

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