Aseguran que consumo de alcohol y tabaco aumenta el riesgo de desarrollar cáncer bucal

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Según el último reporte de Globocan, en el Perú se diagnostican cada año más de 4,000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello, un tipo de neoplasia que afecta diversas áreas de la parte superior del cuerpo, entre los que se encuentran los tumores en la boca, tiroides, las amígdalas, faringe, las glándulas salivales, lengua y en las zonas nasales y paranasales.

De acuerdo con el Dr. Ricardo Anicama, presidente de la Sociedad Peruana de Cirugía de Cabeza, Cuello y Maxilofacial, los factores de riesgo para desarrollar esta neoplasia son múltiples, y van desde la genética o antecedentes familiares, hasta la exposición a radiación, inflamaciones crónicas, contagio por el virus del papiloma humano y el consumo de alcohol y tabaco. “Este último, cuando se da de forma conjunta, eleva hasta 16 veces el riesgo de desarrollar cáncer bucal”, resalta el especialista.

En ese sentido, el Dr. Anicama menciona que, en la mayoría de los casos, estos tipos de cáncer no provocan síntomas, pero en algunos sí pueden presentar señales que deben ser inmediatamente consultadas con un médico. A continuación, el especialista indica algunas de ellas:

  • Lesión en la cavidad oral, sobre todo, si esta lleva más de dos semanas sin mejoría, a pesar de haber recibido tratamiento. Se recomienda solicitar inmediatamente una evaluación por un cirujano de cabeza y cuello, y de acuerdo con ello, la posibilidad de realizar una biopsia para determinar la naturaleza de la lesión.
  • Presencia de nódulos o bultos en cualquier parte del área superior del cuerpo.
  • Disfonía, mejor conocida como ronquera, es un síntoma frecuente en el cáncer de laringe y se puede presentar también en algunos nódulos malignos de la glándula tiroides que infiltran los nervios que dan función a las cuerdas vocales.
  • Sangrados frecuentes de nariz, que se producen sin haber sufrido un golpe o traumatismo.

Por otro lado, el Dr. Anicama indica que en el 90% de los casos de cáncer de cabeza y cuello detectados oportunamente se logra la recuperación del paciente. “Por ejemplo, en el caso de las personas diagnosticados con cáncer de tiroides se está optando por permanecer bajo vigilancia constante y activa para analizar la velocidad de crecimiento del tumor y determinar el momento de someterse a una intervención quirúrgica. Asimismo, estos pacientes, en su gran mayoría, no suelen necesitar radioterapias o quimioterapias, luego de haber sido operados”, agrega.

Finalmente, el especialista resalta la importancia de la prevención del cáncer en cualquier parte de la cabeza y cuello: practicarse exámenes periódicos, evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y cigarrillos, y usar protección en todas las prácticas sexuales son algunas de las medidas más recomendadas. “Es necesario el trabajo conjunto con otras especialidades, incluyendo odontología, oftalmología, otorrinolaringología, los cuales cuentan con profesionales que también pueden identificar lesiones sospechosas de malignidad”, indica.

Situación de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello

Por su parte, Karla Ruiz de Castilla, directora de la asociación de pacientes Esperantra, señala que en la actualidad la situación de las personas diagnosticadas con este tipo de cáncer es grave, ya que no se encuentran disponibles las radioterapias o quimioterapias que necesitan. Además, muchos pacientes con indicación médica para recibir tratamiento aún no pueden acceder a una atención integral y, en consecuencia, la enfermedad va avanzando y afectando su calidad de vida.

“La terapia para estos pacientes se encuentra en el mismo Petitorio Nacional Único de Medicamentos Esenciales. Sin embargo, el acceso a estos tratamientos es restringido porque debe ser aprobado por un comité farmacoterapéutico para cada caso, lo que retarda aún más el tratamiento”, señala la representante.

En esa línea, enfatiza la necesidad de que estas personas reciban atención prioritaria. “Los pacientes con cáncer de cabeza y cuello merecen el acceso a todas las opciones terapéuticas para mejorar su calidad de vida, sus posibilidades de superar la enfermedad y sobrevivir. Además, se debe respetar su derecho a tener acceso a una adecuada atención de salud”, finaliza.