La custodia compartida puede atenuar el impacto de un divorcio o separación en los niños, ya que los padres asumen la responsabilidad de su cuidado por igual. Conoce sus requisitos, ventajas e inconvenientes, y consejos al aplicarla.
En qué consiste la custodia compartida
Una separación sentimental o divorcio es un proceso doloroso para una pareja, pero si tienen hijos estos suelen ser las principales víctimas, ya que la ruptura altera la estructura familiar tal y como la conocían y puede afectar a su estabilidad emocional. Ante esta situación la opción de la custodia compartida, una fórmula legal en la que ambos progenitores se reparten en igualdad de condiciones –con los mismos deberes y derechos– la guardia y custodia de sus hijos menores de edad, permite brindar a niños y adolescentes la seguridad que tanto necesitan y que contribuye a su bienestar físico y psicológico, y que los padres asuman su responsabilidad a partes iguales.
Cómo explicar a los niños la custodia compartida
Una vez tomada la decisión de separarse es primordial informar a los niños de ello, y si es posible hacerlo con una cierta antelación para que puedan ir asimilándolo. En este sentido, el discurso debe adaptarse a la edad y capacidad de comprensión de los pequeños; no es lo mismo uno de cinco, al que no hay que dar muchas explicaciones, que uno de doce, que sin duda las pedirá. “Lo ideal es que lo hagan los dos juntos, si es posible por la mañana, para que tengan tiempo de digerirlo, y en un tono sereno y respetuoso”.
Es importante que les quede claro que ellos no tienen nada que ver con esa decisión, y que no es modificable. Además, hay que detallar cómo va a afectar esto a sus vidas y rutinas: a partir de ese momento van a tener dos casas –la de mamá y la de papá– y van a pasar un tiempo en cada una de ellas. Aunque los padres también pueden pactar que los niños no se muevan del domicilio familiar y sean ellos los que se desplacen con la periodicidad estipulada.
Lo fundamental es que sepan que van a seguir contando con los dos, que siempre les van a querer, ayudar y proteger, respondiendo a todas sus preguntas y sin esperar que comprendan vuestros sentimientos y se solidaricen con ellos.
Consejos para padres que solicitan la custodia compartida
Una separación es un trance doloroso para padres e hijos. Si bien la custodia compartida no atenúa este sufrimiento, sí ayuda a los niños a sobrellevar, interiorizar y superar mejor sus efectos.
A continuación, si por voluntad vuestra o del juez os encontráis en esta situación, os ofrecemos algunos consejos para intentar hacerlo lo mejor posible como padres:
Concederse tiempo a ustedes y a sus hijos: superar y normalizar un divorcio no se hace de la noche a la mañana; de hecho, es un proceso lento que conlleva por los menos dos años, que son los más difíciles.
- Respeta al otro progenitor. Una clave esencial que a menudo olvidan los padres: no se debe, aunque existan razones para ello, criticar, menospreciar u obviar deliberadamente a la ex pareja delante de los hijos.
- Debemos estar en actitud de escucha con nuestro hijo, aunque son momentos complicados, hay que transmitirle que nos importa lo que siente, dejando que se desahogue, que nos cuente sus preferencias, que se sienta libre para hablar del otro progenitor, sin juzgarle ni reprimirle.
- Mantened en lo posible el mismo entorno del niño: dos casas próximas, mismo colegio, amigos, actividades extraescolares, etcétera, y dejad que se relacione con normalidad con la familia de vuestra ex pareja.
- Ser flexibles, aunque las condiciones de la custodia vienen estipuladas en el convenio regulador, a veces hay que adaptarlas a las circunstancias y la edad a medida que crecen.
- Entender que la custodia compartida no es una batalla por ver quién es el mejor padre o madre, nada de competir por quién hace el mejor regalo u ofrece las mejores vacaciones; una vez que estéis de acuerdo en lo fundamental, cada uno desarrollará un modelo de relación con el hijo basado en el respeto por la figura materno/paterna del otro.




