Tratamientos para lipedema

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Lipedema
Lipedema

Lipedema es una enfermedad del tejido adiposo, también conocido como tejido graso, que implica un acúmulo progresivo patológico de células grasas en las piernas, aunque también puede producirse esta acumulación en los brazos. Como consecuencia se produce un aumento de volumen que, además, viene acompañado de determinados síntomas. Afecta casi exclusivamente a mujeres. Aunque no hay datos oficiales, los expertos calculan que entre un 4% y un 11% del sexo femenino a nivel mundial padece lipedema en diferentes grados.

La enfermedad, reconocida en 2018 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), suele confundirse en su diagnóstico con otras patologías como la obesidad o el linfedema. De acuerdo con Enrique Burgos de la Obra, cirujano experto en lipedema y director médico de Lipemedical, “en el sobrepeso y la obesidad hay una ganancia de volumen global. En el lipedema, sin embargo, esa ganancia es desproporcionada en los miembros. Esta diferencia se percibe sobre todo en las piernas respecto al tronco”. Burgos apunta que otra distinción entre ambas enfermedades es que “mientras que el sobrepeso y la obesidad no producen dolor, molestias ni pesadez continuada; en el lipedema sí que se sufren todos estos síntomas”.

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El linfedema suele ser otro diagnóstico que impide dar con la raíz del problema. “Se trata de un problema del sistema linfático, de manera que el volumen de la pierna aumenta a expensas de líquido. Un linfedema suele ser asimétrico, es decir, una pierna se inflama más que la otra y, además la acumulación de líquido afecta al pie. En el lipedema, los pies son normales y justo por encima de los tobillos empieza a acumularse volumen”, detalla el médico.

CAUSAS

No se conocen con exactitud las causas que provocan el lipedema. Sin embargo, una línea de investigación abierta en la que trabaja, entre otros, José Luis Simarro, especialista en medicina estética y en lipedema, apunta a que esta enfermedad puede estar provocada por otra

llamada permeabilidad intestinal. “Aparece un cambio inflamatorio en la microbiota intestinal (conjunto de bacterias que viven en el intestino) que provoca que sustancias citoquinas pasen al torrente sanguíneo”, explica Simarro.

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Estas citoquinas, pequeñas proteínas que actúan sobre células del sistema inmune y otras células sanguíneas, llegan a las células de grasa y las inflaman hasta diez veces más de su volumen normal. El cuerpo entonces intenta arreglar este aumento de tamaño produciendo más células con el fin de distribuir la grasa entre todas ellas. No obstante, las citoquinas liberadas a la sangre como consecuencia de la permeabilidad intestinal, llegan a las células de grasa nuevas y las vuelven a inflamar. Por tanto, el lipedema se basa en un aumento, tanto en número como en tamaño, de las células grasa.

Asimismo, más del 99% de los pacientes con lipedema son mujeres. En este sentido, el componente hormonal está relacionado con el desarrollo de la enfermedad, que empieza a manifestarse o se intensifica con los cambios hormonales y la llegada de la pubertad. “El embarazo, la menopausia o la toma de anticonceptivos también empeoran los síntomas. Parece ser que los estrógenos tienen un cierto papel”, afirma Burgos.

SÍNTOMAS

Las manifestaciones del lipedema son variadas y van aumentando con el transcurso del tiempo. Así, los pacientes pueden experimentar diversos síntomas:

  • Aumento de volumen en la zona afectada y desproporción de esta respecto a otras partes del cuerpo.
  • Sensación de pesadez y dolores continuos.
  • Episodios repentinos de inflamación.
  • Aparición de la copa de Cuff, es decir, el volumen graso empieza a acumularse justo encima de los tobillos y no debajo de estos.
  • Presión en los gemelos.
  • Picor constante.
  • Aparición de hematomas.
  • Aumento de sensibilidad al contacto.

La pesadez y el dolor en las piernas son los síntomas más comunes del lipedema. Limitan bastante la movilidad del paciente.

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Tratamientos

Tras el diagnóstico, se pueden aplicar dos tratamientos diferentes:

  • Tratamiento conservador. Consigue reducir los síntomas y aliviar el dolor, aunque el volumen graso disminuye muy levemente. Se basa en utilizar medias de comprensión linfática o realizar deportes en agua mínimo tres veces al día. Este tipo de terapia puede combinarse con el tratamiento quirúrgico.
  • Tratamiento quirúrgico. Se lleva a cabo la denominada liposucción de descomprensión asistida por agua pulverizada o técnica WAL (Water-Jet Assisted Liposuction), donde se elimina grasa patológica para aliviar la presión. Con esta operación se consigue, por una parte, devolver la forma anatómica original de la zona afectada y, por otra, se mejora la calidad de vida del paciente al desaparecer síntomas como el dolor y la pesadez.