CESE AL FUEGO ENTRE ISRAEL Y LÍBANO BUSCA FRENAR A IRÁN EN MEDIO ORIENTE
El cese del fuego entre Israel y El Líbano, que negoció la administración Joe Biden con el apoyo del equipo de transición de Donald Trump no fue un movimiento diplomático que se agotó en sí mismo. Es un master plan que apunta a terminar con el poder de fuego de Hezbollah, exterminar al grupo terrorista Hamas y contener a Irán para terminar con la actual crisis geopolítica en Medio Oriente.
La hoja de ruta compartida hasta ahora entre Biden y Trump implica el apoyo de Francia y Alemania, la adhesión del gobierno del Líbano que busca terminar su dependencia con Irán, y el apoyo del premier israelí Benjamín Netanyahu, que aceptó enfrentar al ala más conservadora de su gobierno que rechazaba la tregua de 60 días.
En un plano táctico-militar, la ventana para negociar un cese del fuego se abrió por la ofensiva de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que diezmó a Hezbollah, anuló a sus principales comandantes terroristas, destruyó sus arsenales y cortó la cadena de provisión de armamento que llegaba desde Siria.
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El gobierno del Líbano estaba controlado por Hezbollah que operaba como un proxy de Teherán. Desde esta perspectiva, las Fuerzas Armadas libanesas no tenían suficiente poder de fuego para contener al grupo terrorista proiraní, que tenía la autoridad -de hecho- de operar contra Israel en la zona que las Naciones Unidas (ONU) debían mantener sin la presencia de Hezbollah o del ejército israelí.




