Las digestiones pesadas se producen cuando el proceso de la digestión no se realiza adecuadamente y se ve ralentizado. Ante ello, aparecen síntomas como hinchazón, dolores estomacales y otros posibles males como acumulación de gases, acidez, ardores, flatulencias, náuseas, etc.
La digestión pesada es consecuencia de una comida muy copiosa o abundante
Aunque en la mayoría de casos, la digestión pesada es consecuencia de una comida muy copiosa o abundante, también hay otras condiciones que pueden favorecer su aparición, como las que mostramos a continuación:
- Alimentación inadecuada: llevar una dieta poco equilibrada y consumir un exceso de comida grasa, comida chatarra o mucho carbohidrato.
- Comer demasiado rápido.
- Tener alergias o intolerancias a ciertos alimentos.
- Padecer de enfermedades del tracto digestivo, como las úlceras gástricas o la gastritis.
- Sufrir de estrés y/o ansiedad.
ALGUNOS REMEDIOS
MANZANILLA
Esta planta cuenta con potentes propiedades que ayudan a mejorar la digestión, aliviar náuseas, dolores estomacales, vómitos y las diferentes molestias que se presentan en esta zona. La manzanilla tiene un efecto bastante inmediato; basta con añadir una bolsa de té de manzanilla en una taza con agua caliente, esperar 5 minutos y beber lentamente.
JENGIBRE
El jengibre es una raíz de origen oriental que ofrece muchísimas propiedades beneficiosas para la salud del organismo en general. Una de las más destacadas es la que está relacionada con el tratamiento de diversas dolencias gastrointestinales asociadas a la indigestión, y es que favorece la producción de enzimas digestivas que facilitan este proceso y reducen la inflamación, los dolores de estómago, los gases y las flatulencias.
Para beneficiarte de todas sus propiedades digestivas, lo mejor es que prepares una infusión de jengibre y la tomes después de las comidas principales, no ingiriendo más de 3 tazas al día. Hierve 1 litro de agua y, cuando haya alcanzado el punto de ebullición, agrega una raíz de jengibre pelada y troceada y deja cocinar durante 10 minutos. Luego, deja reposar durante 10 minutos más y, finalmente, cuela y bebe.
BICARBONATO DE SODIO
El bicarbonato de sodio es otro de los productos naturales aliados para solucionar los problemas de digestiones pesadas y difíciles. Este ayuda a equilibrar el nivel de acidez estomacal, el cual se encuentra elevado en caso de indigestión y, además, es bueno para reducir la pesadez estomacal después de una comida copiosa y aliviar las molestias que se puedan experimentar.
Para emplear el bicarbonato como remedio natural para la digestión pesada, únicamente debes agregar 1 cucharada pequeña de bicarbonato a un vaso con agua tibia, remover y tomar. Rápidamente notarás un gran alivio y verás como la pesadez desaparece en muy poco tiempo.
AGUA TIBIA CON LIMÓN

Hay frutas como el limón que benefician el sistema digestivo, ayudando a mejorar su funcionamiento especialmente después de comer. El limón, concretamente, cuenta con una acidez que favorece la producción de la bilis por parte de hígado, lo cual es esencial para disfrutar de buenas digestiones. Y si combinamos el limón con el agua, obtendremos además una preparación excelente para ayudar a diluir los ácidos estomacales y, por ende, a reducir la hinchazón y a combatir los ardores.
En un vaso de agua tibia, agrega el zumo recién exprimido de un limón pequeño y bebe en cuanto empieces a notar los primeros síntomas de una mala digestión.
MANZANA
Su composición nutricional es perfecta para aliviar rápidamente este tipo de condiciones, y es que contiene mucha fibra, un nutriente indispensable para regular el tránsito intestinal, y pectinas, sustancias que ayudan a prevenir la acidez estomacal y a combatir las flatulencias. Tras una comida pesada o abundante, come una manzana con piel pero bien lavada y te ayudará a prevenir los molestos síntomas de la indigestión.
RECOMENDACIONES
Los alimentos y algunas plantas son remedios muy adecuados para mejorar este problema habitual. Sin embargo, estos deben acompañarse de otras medidas para poder aprovechar al máximo su eficacia.
Entre las más destacadas cabe señalar algunos cambios en el estilo de vida y la dieta. Por ejemplo, es importante masticar bien, comer despacio y varias veces al día. Asimismo, se recomienda hacerlo en ambientes tranquilos y relajados. Algunos alimentos desencadenantes deben ser evitados, como los picantes, las comidas muy grasas, el café, el alcohol y las bebidas carbonatadas.
Aunque se trata de un problema habitual hay que prestarle su merecida atención. No dejes de consultar con el médico si el problema persiste, se vuelve más frecuente o si se acompaña de otros signos (vómitos con sangre, heces oscuras, pérdida de peso o dolor en cuello y mandíbula).




