Remedios caseros que desinflaman la próstata

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Prostata
Prostata

La prostatitis puede afectar a hombres de todas las edades, si bien es más frecuente a partir de los 50 años. Consiste en la hinchazón o inflamación de la próstata; esta glándula (del tamaño de una nuez y situada justo debajo de la vejiga) produce el semen, que transporta y nutre los espermatozoides.

Estas plantas cuentan con una acción a nivel de las hormonas, ayuda a inhibir el crecimiento de la próstata y tienen efecto antiinflamatorio

Generalmente, su manifestación aguda se asocia a enfermedades de transmisión sexual, infección urinaria o posterior a un cuadro intestinal. Los síntomas de esta enfermedad se asocian a deseos frecuentes de orinar y con dolor, así también al eyacular y malestar perineal, es decir, una sensación de peso entre el escroto y el ano. En ocasiones se presenta con fiebre y es posible observar sangre en la orina.

Prepárala en infusiones, jugos o jarabes para aprovechar su vitamina E, esteroles y proteínas.

Aunque no hay una única causa para sufrir prostatitis, lo habitual es que esté originada por una infección bacteriana de la glándula prostática (de ahí que los antibióticos sean el tratamiento más común). Asimismo, un golpe que provocase una obstrucción o un estrechamiento de la uretra podría dar lugar a esta afección. Estos son los factores de riesgo que pueden motivar esta enfermedad.

  • Haber padecido una infección en la vejigao en la uretra.
  • Tener un traumatismo pélvico, como una lesión derivada de hacer deporte.
  • Usar una sonda urinaria.
  • Haberse realizado una biopsia de próstata.
  • Ser portador del VIH.

 

SÍNTOMAS

Esta dolencia no siempre aparece de forma repentina: puede manifestarse de manera gradual, lo que podría retrasar nuestra visita al médico. Presta atención si observas alguno de los siguientes síntomas:

  • Dolor o sensación de ardor al orinar. Dificultad para hacerlo, como goteo o vacilación.
  • Necesidad de orinar a menudo, en especial, por la noche.
  • Ganas de orinar urgentes y repentinas.
  • Incontinencia de urgencia. Ganas de orinar urgentes y repentinas.
  • Retención aguda de orina.
  • Presencia de sangre en la orina o en el semen.
  • Orina turbia.
  • Dolor en el pene, testículos, abdomen, ingles, zona lumbar o perineo (zona entre el escroto y el recto).
  • Eyaculación dolorosa y, a veces, precoz.
  • Pérdida total o parcial de la erección.

 

CÓMO TRATARLA

Para empezar, se realizará un diagnóstico basado en la exploración, análisis de sangre, cultivos de orina y semen y, en los casos de prostatitis crónica, incluso una biopsia. Una vez examinados todos los parámetros, los especialistas te prescribirán un tratamiento con antibióticos. Probablemente, durará varias semanas, con el fin de asegurarse de que la infección está totalmente erradicada.

 

REMEDIOS CASEROS CONTRA LA PROSTATITIS:

Ortiga mayor

Se emplea la raíz, que contiene entre otros componentes polisacáridos, una lectina (UDA) y ácidos grasos y compuestos lipofílicos de tipo esteroide. Entre los ácidos grasos, el ácido 9-Hidroxi-octadecadienoico, ha demostrado inhibir la actividad de la enzima aromatasa, que es una enzima que juega un papel muy importante en la síntesis de los estrógenos.

Ortiga
Ortiga

Se puede utilizar como tratamiento coadyuvante, o en los casos más leves o de inicio, en que aún no está indicado un tratamiento farmacológico, como único tratamiento para aliviar los síntomas. De estas tres plantas, lo más aconsejable es utilizar preparados farmacéuticos estandarizados en principios activos para garantizar su eficacia.

Calabaza

Se emplean sus semillas, las cuales son ricas en lípidos especialmente en ácido linoleico que representa la mitad de éstos. Además, contiene vitamina E, esteroles y proteínas. Estos lípidos han demostrado que disminuyen de manera significativa los niveles de dihidrotestosterona en el tejido de la próstata y también la presión de la vejiga y de la uretra.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba el uso tradicional de las semillas de calabaza para tratar las molestias a la hora de orinar asociadas a la hiperplasia benigna de próstata y a la vejiga inestable. Esta planta también se puede utilizar como tratamiento coadyuvante, o en los casos más leves o de inicio como único tratamiento, sobre todo para aliviar los síntomas nocturnos.

Raíz de kion 

El jengibre o kion presenta un alto contenido en potasio y manganeso, y es una buena fuente de fósforo, magnesio, calcio, beta-carotenos, hierro, zinc y vitaminas A, C, E y del complejo B.

Raíz de kion
Raíz de kion

Las vitaminas A, C y E y los beta-carotenos son fuertes antioxidantes que pueden proteger la próstata de los dañinos radicales libres, los cuales están relacionados con el envejecimiento acelerado y el desarrollo de tejido canceroso. Por otro lado, la vitamina C y el zinc estimulan el sistema inmune, que protege la próstata de infecciones bacterianas y de la inflamación.

Jugos de verduras

Todos sabemos que las verduras son buenas para la salud, pero los jugos de verduras son aún mejores para las personas con trastornos de la próstata. Cuando se trata de vegetales beneficiosos, las zanahorias y las espinacas se llevan la palma por su inmenso efecto curativo sobre la glándula prostática.

No sólo están llenas de minerales como el zinc, sino que además poseen vitaminas como la vitamina E y la vitamina A (vitaminas que ayudan a curar la próstata y hacer que funcione de manera óptima) que pueden ayudar a reducir la inflamación en la glándula.

Té de semillas de sandía

En la cultura popular se dice que el té de semillas de sandía contribuye a eliminar los desechos y mejora los problemas de la vejiga y el riñón. Al respecto, un pequeño estudio publicado en European Journal of Medicinal Plants, hecho en ratas, encontró que este ingrediente mejora en los niveles de antígeno prostático específico (PSA) y los síntomas del agrandamiento de la próstata.

Semillas de sandía
Semillas de sandía

Si bien las evidencias son limitadas, se cree que podría causar un efecto similar en los hombres. Por eso, si deseas probarlo, muele las semillas de sandía fresca (una cucharada) y agrégalas a una taza de agua caliente. Cuando esté frío, consúmelo hasta 2 veces al día.