Se pueden usar diversos licores y destilados en la repostería para aromatizar masas, preparar almíbares o rellenar chocolates:
Ron: Ideal para bizcochos de vainilla, frutas tropicales y para «emborrachar» tartas o budines mediante un almíbar.
Amaretto: Licor de almendra italiano que combina de forma excelente con preparaciones de chocolate, tiramisú y galletas.
Brandy o Coñac: Aporta profundidad e intensidad a los postres de chocolate negro, trufas y pasteles tradicionales.
Licor de café (como Kahlúa o Tía María): Perfecto para el clásico tiramisú, flanes, helados y cremas de moka.
Licor de naranja (Cointreau, Grand Marnier o Triple Sec): Excelente para bizcochos, crepes suzettes, chocolates y tartas de cítricos.
Cremas de licor (como Baileys): Útiles para dar textura y un toque lácteo y dulce a brownies, ganaches y batidos.
Anís: Tradicional en masas de rosquillas, bizcochos, tortas y galletas.
Leer también:




