El exministro de Economía y director de Videnza Instituto, Luis Miguel Castilla, explica lo que el peruano de a pie necesita saber sobre la recesión económica
En la fecha del 20 de octubre, Alex Contreras, quien ocupa el cargo de Ministro de Economía y Finanzas (MEF), hizo la admisión que numerosos sectores habían estado instando a aceptar: el Perú se encuentra en un período de recesión. Sin lugar a dudas, la evolución de esta crisis no está vinculada a la confirmación del funcionario, pero su declaración marca el inicio de un nuevo proceso. En este punto, nadie, especialmente el Ministro de Economía y Finanzas, puede negar la existencia de la recesión, y el único objetivo que queda es superarla.
Sin embargo, ¿qué constituye una recesión y, en particular, cuál es su influencia en la vida cotidiana del ciudadano peruano? Para abordar ambas interrogantes, Luis Miguel Castilla, exministro de Economía y Finanzas, quien, gracias a su amplia experiencia en el ámbito gubernamental y su rol actual como director de Videnza Instituto, ofrece una explicación clara y directa acerca de lo que implica esta crisis, cómo afecta la rutina de las personas, qué medidas preventivas deben ser consideradas y cuál es la perspectiva inmediata.
Impacto a peruanos
“Una recesión ocurre cuando el PBI (producto bruto interno) se contrae. Esto afecta en todo: en los que exportan, en los que importan, en las familias que consumen, en las empresas que invierten, en el Gobierno que gasta. Disminuyen los ingresos y, por tanto, disminuye la capacidad de gasto. Esto lleva a una reducción de la economía, por lo que hay menos demanda de mano de obra y menor generación de trabajo. Es decir, las familias se ven obligadas a trabajar en labores menos remuneradas, informales, de corto plazo… Esto precariza a la familia”, señaló Castilla.
Además, el especialista señaló que en una economía con un menor crecimiento, es lógico que se recaude menos. En términos sencillos, esto significa que existen menos fondos disponibles para respaldar el presupuesto del gobierno, lo que a su vez se traduce en una reducción de los recursos destinados a sectores como la educación, la salud y la seguridad. En consecuencia, este impacto en las finanzas públicas implica que el Estado dispone de una capacidad disminuida para brindar asistencia a la población.
Periodo transitorio
La situación no permanece estática, según lo expresado por el exministro, es importante que los peruanos comprendan que esta fase es temporal. Al abordar la recesión, también es crucial considerar el impacto de la inflación. En este contexto, incluso si uno mantiene sus ingresos, el costo de vida tiende a aumentar, lo que disminuye el poder adquisitivo de las personas.
Castilla explicó que, a pesar de que la inflación está disminuyendo a un ritmo pausado, la situación actual está influenciada por factores externos al Ministerio de Economía y Finanzas, como los conflictos sociales, el fenómeno de El Niño, los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania, así como el conflicto entre Palestina e Israel. «En el Perú, esta situación no será eterna, por lo que caer en la pobreza o enfrentar dificultades no implica que no se pueda recuperar», señaló.
Precauciones a tomar
“Uno debe priorizar el acceso a la canasta básica, postergar gastos superfluos, suntuosos. Además, hay que tener en mente nuestro tipo de cambio. Si uno tiene que tomar una hipoteca o un crédito, es mejor endeudarse en la misma moneda en la que uno gana. Es decir, calzar la moneda. Por ejemplo, si uno gana en soles no es recomendable endeudarse en dólares, por la debilidad y caída de la moneda nacional”, señaló Castilla finalmente.
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