La Justicia venezolana acusa a opositores de «terrorismo»
En los últimos años, Venezuela ha sido testigo de un crecimiento alarmante en las acusaciones de terrorismo contra opositores políticos. Según la ONG Foro Penal, de los 281 considerados presos políticos en el país, la mitad de ellos enfrenta cargos relacionados con el terrorismo. Esta tendencia al alza en acusaciones por terrorismo se ha convertido en motivo de preocupación.
La situación ha llegado al punto en el que incluso actividades aparentemente pacíficas y no violentas, como pegar volantes en espacios públicos, pueden resultar en acusaciones de conspiración y, en ocasiones, condenas severas. Por ejemplo, recientemente se condenó a seis personas a 30 años de prisión por delitos contemplados en la Ley Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.
Lo más inquietante es que estos procesos judiciales se llevan a cabo sin la debida transparencia. La Fiscalía y los tribunales rara vez informan sobre estos casos, lo que ha llevado a que numerosas organizaciones de derechos humanos denuncien las irregularidades a través de las redes sociales. Posteriormente, estas denuncias son confirmadas por familiares y abogados defensores.
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Gonzalo Himiob, vicepresidente del Foro Penal, ha señalado que esta situación tiene una clara intención política. Según él, el Gobierno de Nicolás Maduro busca «criminalizar a determinadas personas» y presentarlas como «grupos criminales» que conspiran contra el Estado. Esto se hace con el propósito de evitar que estas personas sean juzgadas en libertad debido a un supuesto riesgo de fuga.
A pesar de las acusaciones y condenas, se ha destacado que en la mayoría de los casos no se ha presentado una sola prueba que incrimine a los acusados. Esto ha llevado a preguntas sobre la verdadera motivación detrás de estas acusaciones y si realmente existen pruebas sólidas que respalden las imputaciones de terrorismo.
Este aumento en las acusaciones de terrorismo en Venezuela también se ha relacionado con la investigación de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre presuntos crímenes de lesa humanidad en el país, que se abrió en 2021. El Gobierno busca consolidar la narrativa de que está lidiando con terroristas en lugar de opositores políticos, para influenciar la percepción internacional de la situación.
El Foro Penal y otras organizaciones de derechos humanos han denunciado un aparente engranaje entre los cuerpos de seguridad, la Fiscalía y los tribunales para aumentar el número de «terroristas» en prisión. Esto refleja una maquinaria represiva eficiente y coordinada que opera en perjuicio de aquellos que representan un obstáculo para los intereses del Gobierno.
Más allá de los 281 venezolanos que están «materialmente presos», el Foro Penal destaca que más de 9.400 personas continúan con procesos penales abiertos por motivos políticos, lo que les obliga a salir del país o presentarse ante los tribunales periódicamente. Esta «ecuación» judicial contra cualquier persona que se oponga al gobierno establecido desde 1999 plantea serias preocupaciones sobre el estado de los derechos humanos en Venezuela. La comunidad internacional sigue atenta a esta situación, en medio de crecientes inquietudes sobre la justicia y la represión en el país.




