CELESTES LO ELIMINARON DE LIBERTADORES EN LA BOMBONERA Y ACABARON HASTA HOSPITALIZADOS
La noche que Alianza Lima eliminó por penales a Boca Juniors en su propia cancha, un foul a Carlos Zambrano desató una bronca en medio del campo que no llegó a mayores por la intervención de los bancos de suplentes que apaciguaron los exacerbados ánimos de los jugadores que, en caliente, se enfrascaron en una serie de empujones e insultos. Empero, una noche de hace medio siglo la legendaria Bombonera se convirtió en el campo de batalla con un «todos contra todos» entre Boca y Sporting Cristal donde fueron expulsados 19 jugadores, tres terminaron en el hospital y en Lima falleció la madre de Orlando de la Torre, descompensada cuando vio las imágenes de su hijo en medio de batahola.
El desdichado episodio del 17 de marzo de 1971 marcó el abrupto final de un empate de 2-2 que dejaba a Boca eliminado del Grupo 1 de la Copa Libertadores que compartía con Rosario Central y los peruanos Universitario y Sporting Cristal.
En aquel partido, Boca necesitaba ganar para avanzar, mientras que, ya eliminado, Sporting sólo jugaba por el honor y en todo caso por la posibilidad de favorecer la clasificación de Universitario. En el empate de Boca y la ‘U’ en Lima se había generado una polémica debido a un presunto gol de Coch que no fue convalidado (al parecer el arquero argentino Humberto Ballesteros había manoteado la pelota cuando ya había sobrepasado la línea de meta) y en la Bombonera no había el mejor clima hacia los árbitros.
La jugada que desencadenó la batalla que algunos diarios sensacionalistas denominaron «de Stalingrado» se originó a tres minutos del final cuando Boca percutía en busca de desnivelar una igualdad de 2 a 2.
En su informe el árbitro uruguayo Alejandro Otero estableció una simulación de Roberto Rogel, pero a la distancia, más de medio siglo después, el defensor mendocino jura que le habían cometido penal.
«Voy a buscar un centro, la pelota queda boyando y cuando voy a cubrirla de espaldas al arco, me pegan en los tobillos y me hacen caer. Y ahí mismo, desde el suelo, escucho gritos y cuando me levanto ya había tremendo desbole», evocó Rogel en diálogo con la agencia Télam. Y agregó: «Fue un hecho violento, desagradable, de los que sería mejor olvidarse. Cuando (Armando) Ovide reclamó el penal, lo sirvieron, y ya después todo fue un caos de corridas y demás».
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ACABARON EN LA COMISARÍA
Otro de los protagonistas directos de los incidentes fue el delantero Jorge Coch, quien alude a un supuesto planchazo en perjuicio de Ángel Clemente Rojas. Desde Puebla, México, donde se radicó después de haber abandonado el fútbol, Coch recordó el violento episodio. «Esa noche el ambiente estaba muy pesado. Gracias a Dios la gente no se metió, porque hubiera sido mucho peor. A mí jamás me habían expulsado de un campo de juego, pero en ese momento, en caliente, no sé qué me pasó. Fue todo muy rápido. Tiré un par de trompadas, después con mi amigo Rubén Palacios corrimos a otro peruano, le pegué, pero también recibí, eh. Me dejaron seis tapones marcados en la espalda».
Coch negó haber fracturado el tabique nasal de Eloy Campos con un pisotón («Eso fue un invento, no fracturé a nadie»), recordó que ya en la comisaría uno de los jugadores peruanos a los que agredió comentó «¿este chiquitito me pegó a mí?» y en tono zumbón detalló las circunstancias de su declaración en el Tribunal de Penas de la AFA.
«Cada uno contaba su historia. Me preguntaron si yo era el jugador número 7 de Boca y respondí que sí. Me pidieron que describiera mi participación en los líos y les dije que había corrido de un lado a otro tratando de separar y que las cosas se calmaran. Entonces me mostraron unas imágenes: Palacios agarraba a un peruano de atrás y yo le pegaba. ¡El número 7 de Boca podía verse desde 50 metros! Me dieron un año y medio de suspensión, pero el presidente Lanusse me dio la amnistía».
En primera instancia, la Confederación Sudamericana de Fútbol aplicó sanciones irrisorias, por lo bajas, pero a comienzos de abril la AFA actuó de oficio y suspendió a Rogel (16 meses), Antonio Cabrera (14 meses), Coch y Silvero (un año), pero en vísperas del Día de los Trabajadores fueron todos indultados.
Hoy con más de 70 años, Coch, iniciado en Argentinos Juniors, integrante del Boca campeón de 1970, con una destacada prestación en el fútbol de México y un cierre en Universidad de Chile hacia 1981, confesó que después del suceso en cuestión habló unas cuantas veces con los futbolistas peruanos y ofreció su pedido disculpas.
«Fue algo del momento, yo era joven, se nos iba la clasificación, el fútbol tiene estas cosas… Pero después tuve una buena relación con los muchachos peruanos. Con Ramón Mifflin hablé cuando vino a Racing, también hablé con el Cholo Sotil, Teófilo Cubillas, Héctor Chumpitaz y con Juan Carlos Oblitas fuimos compañeros en Veracruz».




