El caso de los asesinos de la tiktoker transexual Brianna Ghey ha llegado a su conclusión con la condena de Scarlett Jenkinson y Eddie Ratcliffe a 20 y 22 años de cárcel respectivamente.
La jueza Amanda Yip describió el asesinato como una «brutalidad excepcional» con motivos sádicos y hostilidad hacia la identidad transgénero de Brianna.
Jenkinson, señalada como la autora intelectual, admitió un «profundo deseo de matar» y poseía una lista de personas, incluyendo policías, a las que planeaba asesinar. Su obsesión con Brianna, destacada por la jueza, reveló un intento previo de envenenarla con ibuprofeno semanas antes del fatal apuñalamiento.

La amistad peculiar entre Jenkinson y Ratcliffe, forjada desde los 11 años, se manifestó en deseos compartidos de elaborar una lista de personas a las que querían matar, culminando en la elección de Brianna como objetivo. Utilizaron un código («gay») para activar su plan, llevando a cabo el ataque en pleno día, asestando 28 puñaladas a la joven mientras estaba en un banco.
Los mensajes «transfóbicos» y «deshumanizadores» intercambiados entre los asesinos tras el crimen fueron revelados durante el juicio. La detección del cuchillo usado y rastros de sangre en los zapatos de Ratcliffe, coincidentes con el ADN de la víctima, jugaron un papel crucial en su arresto al día siguiente.
La jueza destacó la elección de Brianna como objetivo debido a su identidad transgénero, enfatizando la brutalidad del crimen. La sentencia de 20 años para Ratcliffe y 22 para Jenkinson refleja la gravedad de un acto que conmocionó al Reino Unido y resalta la importancia de abordar la hostilidad hacia la comunidad transgénero.
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