Se ha presentado un baja en la inflación en nuestro país pero los precios de alimentos siguen en alza. ¿Por qué?
La tasa de inflación anual en Perú, que abarca desde octubre de 2022 hasta septiembre de 2023, experimentó una desaceleración y se situó en el 5,04%, un nivel que no se había observado desde agosto de 2021, cuando el índice de precios alcanzó un valor del 4,95%, según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Además, en el mes de septiembre se registró un modesto incremento de apenas el 0,02%.
Según los expertos económicos consultados por Infobae Perú, esta disminución en la tasa de inflación es una noticia positiva. Sin embargo, enfatizan que el desafío más importante radica en mantener esta tendencia en los meses venideros, especialmente en vista de la inminente llegada del Fenómeno El Niño (FEN).
Según Juan Carlos Odar, es positivo que la principal razón detrás del bajo nivel de inflación haya sido principalmente el sector de alimentos, aunque esto no necesariamente se debe a factores relacionados con la demanda.
“Si nos fijamos en la subida de precios de restaurantes y hoteles, y de transporte, son dos sectores que están vinculados a la demanda, las cuales están mostrando variaciones positivas. Los precios están cayendo por la normalización de condiciones de oferta. Eso se nota en tema de alimentos, que cayó a pesar de que restaurantes y hoteles ha subido”, indicó a este medio.
De acuerdo con el economista Armando Mendoza, nos encontramos en una situación en la que la inflación se mantiene en niveles relativamente estables, pero aún no hemos vuelto a los precios observados en 2018 y 2019. Mendoza señala que la gente continúa enfrentando costos elevados.
El experto destaca que la canasta de alimentos es especialmente susceptible a diversos factores, como las fluctuaciones en el tipo de cambio, que ha mostrado un aumento en las últimas dos semanas. Además, gran parte de los alimentos están vinculados a productos importados como trigo y maíz duro amarillo. Asimismo, señala que las condiciones meteorológicas, como la sequía, pueden tener un impacto en la cosecha y la producción de alimentos.
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De acuerdo con el economista Armando Mendoza, nos encontramos en una situación en la que la inflación se mantiene en niveles relativamente estables, pero aún no hemos vuelto a los precios observados en 2018 y 2019. Mendoza señala que la gente continúa enfrentando costos elevados.
El experto destaca que la canasta de alimentos es especialmente susceptible a diversos factores, como las fluctuaciones en el tipo de cambio, que ha mostrado un aumento en las últimas dos semanas. Además, gran parte de los alimentos están vinculados a productos importados como trigo y maíz duro amarillo. Asimismo, señala que las condiciones meteorológicas, como la sequía, pueden tener un impacto en la cosecha y la producción de alimentos.

Frente a esta situación, el economista enfatiza que la disminución de los precios no debería considerarse como una victoria, sino más bien como «un primer ajuste inicial modesto».
Juan Carlos Odar, experto en economía, advierte que el Fenómeno El Niño representa una amenaza significativa para los meses venideros, y el sector de alimentos podría verse particularmente afectado, lo que podría resultar en un aumento de los precios durante el último trimestre del año. Sin embargo, señala que la inflación en alimentos ya no supera el umbral de los dos dígitos, rompiendo una tendencia que se mantuvo durante 20 meses consecutivos.
“Lo positivo también es que esta vez estamos partiendo de una tasa anual de inflación de alimentos que ya no está por arriba del 10%. Esto nos ayuda a enfrentar lo que venga más adelante, a pesar del riesgo de El Niño, que puede generar una presión adicional en precios de alimentos”, apuntó a esta redacción.
El economista observa que, lamentablemente, los costos elevados aún no han alcanzado una estabilidad, a pesar de que se ha registrado una notable disminución de precios en varios alimentos, como la cebolla y el pollo, durante el mes de septiembre. Según el informe del INEI, el precio de la cebolla experimentó una reducción del 21,70%, mientras que el pollo eviscerado disminuyó en un -8,86%. Asimismo, los precios de los pescados y mariscos registraron descensos, incluyendo el perico (-25,0%), jurel (-14,1%), bonito (-13,8%), lisa (-6,4%), merluza (-5,2%) y trucha (-2,5%). De igual forma, disminuyeron los precios de hortalizas, legumbres, que incluye papas y otros tubérculos (-5,1%).
El especialista señala que los precios están experimentando correcciones, aunque si los comparamos con los niveles de hace dos o tres años, claramente siguen siendo más elevados. Esto es algo que debemos tener en mente constantemente en los próximos meses, enfatiza, según el director de Phase Consultores.
Explica que aunque la inflación se ralentice y la tasa de variación total de los precios sea más baja, no implica necesariamente que los precios promedio estén disminuyendo, sino que están aumentando a un ritmo más lento. Ejemplifica que, si bien en este mes se ha observado una reducción en los precios de algunos alimentos como la cebolla y el pollo, en términos generales todavía estamos viendo precios más altos.
Este punto es respaldado por los datos de la categoría de alimentos, que aún se sitúa un 9% por encima de los precios del año anterior. El informe de septiembre también indica que el precio de las frutas aumentó un 7,8%, y lo mismo ocurrió con el azúcar, la mermelada, la miel y el chocolate.
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¿Por qué la inflación baja y los precios no?
En general, los precios de los alimentos han experimentado una leve disminución, aunque se han observado aumentos en algunos productos, como el limón, que registró un incremento del +64,59% en 26 ciudades del país durante el mes de septiembre.
“La corrección de precios es lenta, considerando que ha habido meses continuos de subida, y este dato [la reducción de inflación de alimentos a un dígito] si bien es positivo, es uno aislado entre varios meses al alza”, anotó Odar.
El Fenómeno El Niño podría obstaculizar o ralentizar el proceso de corrección de la inflación. Según sus estimaciones, el retorno a la meta establecida por el Banco Central de Reserva (1% a 3%) podría producirse hacia mediados del próximo año, específicamente en junio o julio. No obstante, esto dependerá de la intensidad del fenómeno climático.
Por último, Odar subraya la importancia de que la oferta no se vea tan afectada, como sucedió en el caso del limón. La producción de limones, en su mayoría proveniente del norte del país, se redujo significativamente, lo que condujo a un aumento en los precios. Esto se debió a las fuertes lluvias causadas por el Fenómeno El Niño Costero, que provocaron daños en los campos de cultivo, la defoliación de las plantas y la aparición de diversas plagas.




