La familia y amigos de María Fernanda esperan que la justicia prevalezca
El escalofriante feminicidio de María Fernanda Fernández de Córdova Flores, una joven de 21 años, ha sido el centro de atención en Ecuador durante más de una década. Ahora, después de 11 años en la clandestinidad en Perú, su asesino, Roberto Campos Crespo, finalmente enfrentará la justicia tras ser extraditado desde Lima.
El crimen ocurrió en octubre de 2011 en Lomas de Urdesa, Guayaquil. Campos Crespo, expareja de la víctima, perpetró el brutal ataque con un martillo, infligiendo 29 golpes a la joven universitaria. Tras el homicidio, el fugitivo huyó, llevándose consigo una maleta, mientras se comunicaba con su cuñada para confesar el crimen.
Durante más de una década, el agresor evadió a las autoridades, refugiándose en Perú bajo una identidad falsa. Se desempeñaba como instructor personal, manteniendo su verdadera identidad oculta hasta que fue capturado por agentes de Interpol en abril de 2023, en un parque de Lima.
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La extradición de Campos Crespo marca un momento crucial en la búsqueda de justicia para la familia de María Fernanda. Desde el momento del feminicidio, han exigido la máxima sanción para el responsable. Ahora, con su regreso a Ecuador, se espera que el proceso judicial conduzca a la condena correspondiente por este crimen atroz.
El caso de María Fernanda ha suscitado un intenso interés mediático y ha llevado a las autoridades ecuatorianas a intensificar sus esfuerzos para resolver el crimen. La inclusión del femicidio en el Código Orgánico Integral Penal (COIP) en 2014 refuerza el compromiso del país en la lucha contra la violencia de género.
En este momento, la familia y amigos de María Fernanda esperan que la justicia prevalezca y que el culpable reciba el castigo que merece. Mientras tanto, la sociedad ecuatoriana continúa su batalla contra la violencia de género, recordando a las víctimas y trabajando hacia un futuro donde todas las mujeres puedan vivir libres de temor.
Para aquellos que enfrentan violencia de género, se ofrecen recursos como la Línea 100 y los Centros de Emergencia Mujer, proporcionando apoyo y orientación en momentos de crisis. Es fundamental que todas las personas se unan en la lucha contra la violencia machista y trabajen juntas para construir un mundo más seguro y equitativo para todos.




