Aquí te decimos en qué momento quedas libre de demandas y embargos
En Perú, el Código Civil indica que las deudas prescriben tras un período de 10 años. Por tanto, el acreedor ya no podrá recurrir a acciones legales para exigir el cumplimiento del pago, lo que representa una ventaja significativa para el deudor. Sin embargo, el vencimiento requiere un proceso.
Cabe señalar que esta modalidad busca que los acreedores, que suelen ser entidades financieras, utilicen herramientas de cobranza más eficientes para asegurar el cobro correspondiente.
¿CÓMO ASEGURAR LA PRESCRIPCIÓN DE DEUDAS?
Las deudas bancarias caducan tras un plazo de 10 años, que empieza desde el primer día de incumplimiento del pago. Si transcurre una década, el deudor deberá acudir a una autoridad judicial. «Tenemos que realizar una demanda de extinción de contrato mediante la cual, dependiendo de la cuantía de la deuda», indicó André Sota, profesor de la carrera de Derecho de la UPC.
De esta manera, el juez oficializará la extinción de la deuda personal y el acreedor no podrá tomar medidas legales al respecto. Por ejemplo, antes de cumplir 10 años, el especialista explicó que los bancos y financieras tienen diferentes mecanismos en estos casos de morosidad, los cuales son:
Obligación de dar suma de dinero: implica una demanda donde se emplaza al deudor con la intención de que este cumpla con la deuda que proviene del contrato que firmaron ambas partes.
Anotaciones en los registros públicos: se basa en medidas cautelares que buscan modificar el registro público de un bien específico, lo que alerta al público en general de que existe una deuda de por medio relacionada para desincentivar la adquisición de dicho bien, puesto que es parte de un proceso de obligación de dar suma de dinero.
Ejecución de bienes inmuebles: consiste en el embargo mediante desalojos que despoja al deudor de aquellos predios o casas que tienen una hipoteca de por medio.
¿DEUDAS PRESCRITAS QUEDAN REGISTRADAS?
Que una deuda que haya caducado no conlleva su eliminación de las centrales de riesgo. Por este motivo, el historial crediticio del deudor seguirá reflejando el incumplimiento en los pagos. Esto resulta perjudicial para su evaluación crediticia, porque dificultará el acceso a financiamiento dentro de la banca, como préstamos de consumo o créditos hipotecarios.
Es importante destacar que las deudas impagas pueden permanecer visibles en las bases de datos de entidades como Infocorp por un periodo máximo de cinco años, tal como indica la Ley de las Centrales Privadas de Información de Riesgo (CEPIRS). No obstante, la obligación no desaparece legalmente.
DEUDA DESAPARECE, PERO NO DEL TODO
Aunque la prescripción extingue la obligación de pagar, su efecto no se traduce en una limpieza inmediata del historial crediticio. Según explicó Javier Mori, gerente legal de Equifax, las entidades financieras y las centrales de riesgo como Infocorp mantienen el registro de las deudas impagas durante un máximo de cinco años, incluso después de que la deuda haya prescrito judicialmente.
“Es importante entender que la prescripción no borra el rastro de la deuda en los sistemas financieros, y por lo tanto puede seguir afectando la calificación crediticia del deudor”, detalló Mori. Esta situación implica que, aunque el acreedor ya no pueda exigir el pago, los antecedentes negativos permanecen visibles para las entidades bancarias, lo que puede limitar el acceso a nuevos créditos, préstamos personales o hipotecas.
Por lo tanto, la prescripción representa un alivio legal más que financiero. El deudor puede quedar libre de demandas o embargos, pero su reputación crediticia continúa afectada. Este impacto puede mantenerse durante varios años, afectando su capacidad de reinsertarse plenamente en el sistema financiero.
ENDEUDAMIENTO CRECE EN PERÚ
El contexto económico del país muestra que el endeudamiento personal ha alcanzado niveles preocupantes. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el endeudamiento promedio de los ciudadanos peruanos equivale al 29,4% de sus ingresos mensuales. Este nivel de carga financiera se atribuye a factores como la pérdida de poder adquisitivo, los imprevistos económicos y la dependencia del crédito para cubrir gastos básicos.
Frente a este panorama, la prescripción se percibe como una salida legal para personas sobreendeudadas, permitiéndoles liberarse de una carga que no pueden afrontar. Sin embargo, los especialistas advierten que este recurso debe considerarse como una última opción, dado que implica un largo proceso judicial y no soluciona las secuelas crediticias que deja una deuda impaga.
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