Conoce la historia de Arequipa en su 482° aniversario

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Arequipa: volcán Misti
Arequipa: volcán Misti

Arequipa celebra su 482 aniversario siendo una ciudad poseedora de una vasta historia que se remonta a tiempos preincas y que luego de su fundación española, el 15 de agosto de 1540, empieza a escribirse con protagónicos acontecimientos que han construido su sólida identidad cultural. Este es un informe de la agencia de noticias Andina.

La Ciudad Blanca ha protagonizado importantes sucesos en la historia peruana

La ciudad de Arequipa fue fundada el 15 de agosto de 1540 con el título de “Villa hermosa de Nuestra Señora de la Asunta”, en nombre del marqués Francisco Pizarro. Un año después, el 22 de setiembre de 1541, el monarca Carlos V mediante Cédula Real dispone que se le cambie el título original por el de “Ciudad de Arequipa”.

El 7 de octubre de 1541, el monarca español le otorgó a la ciudad de Arequipa su escudo de armas. En este se representaba al volcán Misti, los árboles y el río Chili. Además, lleva inscrita la figura de un león que simboliza el valor y el espíritu combativo de su población. En 1575, el virrey Francisco de Toledo, en atención a la fidelidad a la corona demostrada por los arequipeños, le confirió el título de “Muy noble y muy leal ciudad”, confirmado por los reyes Felipe II y Felipe III.

 

ÉPOCA COLONIAL Y VIRREINAL

Durante la época colonial y virreinal Arequipa alcanzó un estatus económico muy importante gracias a su prodigiosa ganadería, gracias a las vacas y bueyes traídos por los conquistadores, y la agricultura, gracias a la aclimatación exitosa de cultivos como la vid y el olivo, iniciándose en corto tiempo una próspera producción de vinos y aguardientes de uva, así como de aceite de oliva, sobre todo en la zona de Yauca.

Con el descubrimiento y aprovechamiento del sillar, piedra de origen volcánico cuyo color le confiere el nombre de Ciudad Blanca, en las diversas construcciones, la urbe empezó a adquirir su característico aspecto, edificándose majestuosas casonas de haciendas, hermosos templos católicos y monumentales conventos y claustros religiosos como el de Santa Catalina.

Arequipa: Santa Catalina
Arequipa: Santa Catalina

Las autoridades arequipeñas de entonces supieron también aprovechar de su estratégica localización en la ruta de transporte de plata extraída de las minas de Potosí, para lograr un próspero desarrollo económico. Esta posición privilegiada le permitió acumular funciones administrativas, comerciales e industriales, y forjar clases sociales locales comprometidas con el porvenir de la ciudad.

 

EMANCIPACIÓN 

Arequipa fue cuna del jesuita criollo Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, nacido el 26 de junio de 1748 en Pampacolca y reconocido como primer precursor ideológico de la independencia americana. Permaneció en Arequipa y el Perú hasta 1767, cuando la orden religiosa fue expulsada del continente americano por orden del rey Carlos III.

Tras su expulsión, Vizcardo y Guzmán residió en Italia y Francia. En este último país escribió, en 1792 su célebre “Carta a los españoles americanos”, en la que se instaba a luchar contra la opresión española y construir una patria soberana.

Este documento sirvió de inspiración a muchos de los próceres que combatieron por la independencia en América. Muchos otros arequipeños se plegaron a la causa emancipadora, vinculándose con sociedades patrióticas de Argentina y otros países sudamericanos. Uno de los sucesos más notables de la gesta emancipadora fue la protagonizada por el brigadier cusqueño Mateo Pumacahua, quien tras rebelarse en la Ciudad Imperial salió con dirección hacia Arequipa en octubre de 1814 con un ejército de más de 5,000 hombres. Tras derrotar a las filas realistas que comandaba el mariscal Francisco Picoaga, Pumacahua entró triunfante a la Ciudad Blanca y formó una junta provisional de gobierno.

En el ejército patriota militaba, como auditor de guerra, el poeta romántico arequipeño Mariano Melgar Valdivieso, quien al igual que Pumacahua entregó su vida luchando por sus ideales. En la decisiva batalla de Umachiri, donde el ejército revolucionario fue vencido, ambos próceres fueron capturados y posteriormente fusilados, el 17 de marzo de 1815.

 

INDEPENDENCIA Y REPÚBLICA

Tras la proclamación de la independencia, en 1821, y el triunfo decisivo del ejército patriota en Ayacucho, en 1824, que puso fin al dominio español en Perú y Sudamérica.

En adelante, Arequipa se convirtió en ciudad símbolo de la República y sus habitantes fueron activos protagonistas de rebeliones para defender dicho sistema de gobierno y protagonizó episodios claves durante los primeros gobiernos encabezados por caudillos militares.

Uno de esos episodios fue la revolución de 1856-1858, encabezada por el general Manuel Ignacio de Vivanco a finales del segundo año del gobierno del mariscal Ramón Castilla y que fue también una confrontación ideológica entre liberales y conservadores. En esta revolución, que terminó con la victoria de Castilla y la toma de la ciudad de Arequipa, participó el héroe nacional Miguel Grau, quien se había sublevado con gran parte de la Armada en el puerto de Arica.

 

CIUDAD CREATIVA EN GASTRONOMÍA 

La gastronomía es, sin duda, uno de los principales motivos de orgullo de los arequipeños.

rocoto relleno
rocoto relleno

El resultado de este pródigo encuentro cultural fue la aparición de las picanterías y chicherías, auténticos santuarios del sabor y del saber, donde surgió una pletórica gama de suculentos e irresistible potajes como el chupe de camarones, el rocoto relleno, el costillar frito, el solterito, el adobo, el escribano, el queso helado, los buñuelos, la chicha de guiñapo, por citar a los embajadores de la cocina regional más emblemática del sur peruano y una de las que contribuye a encumbrar a la cocina nacional como una de las más admiradas en el mundo. Así lo evidencia el reconocimiento de la Unesco, en 2019, como miembro de la Red mundial de Ciudades Creativas en Gastronomía.