SI TIENES MÁS DE 75 AÑOS, RESUELVE ESTE CUESTIONARIO Y DESCÚBRELO
A medida que pasan los años el cuidado de la salud se hace más delicado y el cuerpo vuelve a ser tan débil como cuando somos niños. Pero existe un caso particular que requiere una mayor atención: el de un adulto mayor frágil. ¿Quieres saber si lo eres? ‘Mi Geriatra’ te enseña a descubrirlo.
Según los recientes avances de la medicina geriátrica, un adulto mayor frágil es aquel cuyas reservas fisiológicas se ven disminuidas por lo que su salud puede declinar más rápido; esto lo pone en una situación de mayor vulnerabilidad.
Dicho en pocas palabras, es un adulto mayor cuyo cuerpo, por diversos factores biológicos y médicos, es más propenso a sufrir los distintos embates naturales de la edad. De allí que en ocasiones podamos notar una gran diferencia de salud y apariencia entre personas de la misma edad.
Antes de alarmarte, eso sí, debes saber cuáles son los principales síntomas que presenta un adulto mayor frágil y los agentes que pueden acelerar el proceso de convertirse en uno:
- Superar los 80 años: la edad es un factor que incide en diversas enfermedades por lo que pasado el umbral de los 80 es más probable convertirse en un adulto mayor frágil.
- Problemas de carácter socio-económico: la pobreza, la soledad y la incomunicación pueden derivar en más problemas de salud.
- Presentar caídas frecuentes: una persona de edad avanzada que sufre caídas con frecuencia puede estar mostrando signos de ser un adulto mayor frágil; en especial si las caídas no se deben a tropiezos con objetos en la casa.
- Hospitalizaciones recientes: cuando una persona de la tercera edad sufre varias hospitalizaciones seguidas puede ser un síntoma de este padecimiento.
- Polifarmacia: un adulto dependiente de varios fármacos para mantener su salud está dentro de la clasificación de adulto mayor frágil.
- Comorbilidad osteomuscular, cardiológica o mental: padecimientos derivados de otras enfermedades son también una pista.
- Debilidad muscular: la debilidad física puede no ser un síntoma directo de este problema, pero puede acelerar la entrada al espectro de adulto mayor frágil.
Es de suma importancia estar atentos a todos estos signos en los adultos mayores que nos rodean, de esta manera podremos intervenir prontamente y ayudar a desacelerar el proceso.
Leer también:
Si tienes más de 75 años, hazte evaluación anual
Para detectar esta fragilidad, se recomienda que las personas entre 65 y 75 años sean evaluadas una vez al año si tienen una o varias de estas enfermedades: diabetes, bronquitis, deterioro cognitivo, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca o artrosis. Y por encima de los 75 años, todo el mundo.
Sin embargo, cuando hablamos de fragilidad no sólo nos referimos a temas de salud o funcionales como ocurre con las personas dependientes, sino que entran en juego otros factores como los sociales y familiares, por lo que frágil se entiende como un concepto multifactorial. Se pueden dar casos de ancianos considerados frágiles y dependientes, pero también frágiles no dependientes, y viceversa. A su vez, el grado de fragilidad puede variar de una persona a otra, o debido a los cambios que los factores clasificatorios experimentan en el tiempo, como consecuencia de la situación económica o familiar, entre otros.
Cómo identificar a un mayor de alto riesgo
Para realizar la valoración de si una persona mayor es considerada frágil o de alto riesgo, se tienen en cuenta diferentes factores y, por tanto, se aplican varios métodos, como cuestionarios y escalas que se realizan directamente al anciano, o a las personas de su entorno.
A modo de ejemplo y de detección previa, se pueden contestar las siguientes preguntas basadas en el “Cuestionario Postal del Woodside Health Center” y en la “Escala Geriátrica de Depresión de Yesavage”:
- ¿Pocas veces te sientes solo?
- Cuando necesitas ayuda, ¿sabes a quién acudir?
- ¿Sueles comer comida caliente?
- ¿Puedes asearte, comer o vestirte solo?
- ¿Sales a la calle todos los días con normalidad?
- ¿Tu vista te permite realizar las tareas cotidianas?
- ¿Sueles escuchar bien cualquier conversación y sonido?
- ¿Has pasado más de un año sin estar hospitalizado?
- ¿Sientes que tienes una vida plena?
- ¿Lo normal para ti es estar entretenido?
- ¿Tu estado de ánimo suele ser bueno?
- ¿Sueles estar tranquilo en la mayoría de las situaciones?
- ¿Sueles salir de casa porque te gusta más que quedarte en ella?
- ¿Consideras que tu memoria es buena?
- ¿Te sientes útil en casa, con tu familia y en la sociedad?
- ¿Sientes que tienes energía para realizar la mayoría de las actividades que quieres?
- ¿Consideras que te encuentras en una buena situación?
- ¿Piensas que te encuentras igual o mejor que el resto de personas de tu entorno?
Si la respuesta a la mayoría de estas preguntas es ‘no’, es posible que quien las haya respondido sea un mayor frágil.
Leer también:




