Como prevenir de la dermatitis seborreica

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Dermatitis seborreica
Dermatitis seborreica

La dermatitis seborreica es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica que se caracteriza por la presencia de eritema y descamación de la piel en las zonas afectadas. Se puede manifestar a cualquier edad afectando al 70% de los recién nacidos (costra láctea de remisión espontánea) y entre un 3-10 % de la población adulta.

Según el Grupo Español del Estudio Sebderm, la dermatitis seborreica “es ligeramente más frecuente en los hombres que en las mujeres y presenta dos picos de incidencia según la edad, el primero, dentro de los primeros meses de vida y el segundo, entre la cuarta y la séptima década de la vida”.

La edad media de los pacientes es de 45 y 15 años, con un 55,2% de hombres y que el 41,6 % de la población afectada tiene antecedentes familiares de esta enfermedad, según datos del estudio Sebderm.

Causas de la dermatitis seborreica

La causa exacta de por qué aparece la dermatitis seborreica no está clara. Como describen los responsables del Grupo Español de Estudio Sebderm, “se sabe que intervienen varios factores como el aumento de la secreción de las glándulas sebáceas, que favorece el desarrollo de microorganismos del género Malessazia”. Además, es más frecuente en “pacientes con trastornos neurológicos, como la enfermedad de Parkinson, depresión o VIH”.

También existen ciertos factores que pueden agravarla como “tener una dieta rica en grasas animales y pobre en verduras, el consumo de alcohol, el estrés, la fatiga, la obesidad, el clima frío y seco”, indican los expertos de la Clínica Dermatológica Internacional. Estos dermatólogos también señalan que “no se ha descubierto ningún mecanismo de transmisión hereditaria a pesar de la elevada incidencia de esta condición en algunas familias”.

Es importante también tener en cuenta ciertos medicamentos pueden desencadenar o agravar las lesiones como “haloperidol, infliximab o darunavir”, apuntan desde el Consejo General de COF.

Síntomas de la dermatitis seborreica

La dermatitis seborreica se caracteriza por la presencia de eritema y descamación de la piel en las zonas afectadas.

En los niños, las lesiones suelen aparecer en el cuero cabelludo, el rostro, pliegues nasolabial, retroauricular, axilar e inguinal.

En los adultos, suele aparece en el cuero cabelludo, cejas, aletas nasales, pliegue nasogeniano y retroauricular, barba, párpados y parte superior del tronco. Las lesiones son bien delimitadas, rojizas y cubiertas por escamas grasas blancoamarillentas, explican desde la Vocalía de Dermofarmacia.

En el cuero cabelludo, en su forma más leve, “las escamas son pequeñas, secas, blanquecinas y se desprenden fácil y espontáneamente en regular cantidad”, según los expertos del Grupo de Estudio Sebderm. En su forma más severa, “pueden aparecer placas desde centímetros hasta ocupar buena parte de la superficie del cuero cabelludo en forma de escamas secas y gruesas”.

En el tórax “las lesiones tienen un contorno redondeado, bien delimitado y rojo parduzco”. En cualquiera de estas formas se produce picazón de intensidad variable.

En algunos pacientes, se inflaman los párpados y “se forman pequeñas costras en el borde parpebral que aglutinan las pestañas”.

Como prevenir de la dermatitis seborreica

Desde el Consejo General de COF aconsejan:

  1. Cepillar suavemente el cabello con peines y/o cepillos no agresivos.
  2. Limpiar y cortar bien las uñas para evitar lesiones y sobreinfecciones por rascado.
  3. Secar muy bien la piel y el cuero cabelludo después de la higiene diaria.
  4. La exposición solar puede resultar beneficiosa siempre que sea segura con el uso de fotoprotección adecuada.
  5. Practicar ejercicio físico al aire libre.
  6. Seguir una dieta equilibrada rica en antioxidantes.
  7. Evitar el consumo de alcohol, alimentos picantes y especiados

TRATAMIENTOS

Los tratamientos farmacológicos de prescripción médica, según informan desde el Consejo General de COF, serían:

  • Queratolíticos: ácido salicílico.
  • Antifúngicos tópicos (ketoconazol, ciclopirox, ciclopiroxolamina, bifonazol, flutrimazol, sertaconazol…) y orales (fluconazol e itraconazol).
  • Corticoides: hidrocortisona, betametasona, clobetasol, triamcinolona, mometasona, prednicarbato…
  • Inhibidores de la calcineurina: tacrolimus y pimecrolimus.
  • Formulación magistral: ketoconazol 2 %, ácido salicílico 2-3 %, clobetasol 0.05 %, alfabisabolol 1 %.
  • Vía oral en situaciones excepcionales: corticoides, antifúngicos y retinoides.

 

Además, se pueden recomendar otros tratamientos no farmacológicos como:

  • Limpiadores suaves con pH ácido dos veces al día.
  • Cosméticos seborreguladores sin alcohol para evitar irritación.
  • El uso de formulaciones con bajo contenido graso y/u oclusivas.
  • Ingredientes cosméticos como succinato de litio, gluconato de litio.
  • Alquitranes vegetales: aceite de pino, abedul, cedro…
  • Extractos vegetales: bardana, árnica, ortiga blanca, sabal serrulata, liquen…
  • Probióticos orales (L. Paracasei) y tópicos (Vitreoscilla filiformis).
  • Aceites esenciales: Cymbopogon citratus y C. flexuosus, árbol del té, Quassia amara…