Para eliminar el óxido de un caño o tubería, haz una pasta con bicarbonato de sodio y agua, o usa vinagre blanco.
Aplícalo sobre la zona afectada, déjalo actuar por unos minutos, frota intensamente con un cepillo de alambre o una lija fina, y enjuaga con abundante agua.
Pasos detallados para limpiar el caño
El método a utilizar dependerá de si el caño es de metal, cobre o grifería, y de si el óxido está por dentro o por fuera:
Para óxido superficial (grifos o exteriores): Crea una pasta espesa mezclando bicarbonato de sodio con unas gotas de agua. Cúbrelo, deja actuar de 15 a 30 minutos y frota con un cepillo de cerdas duras.
Para óxido severo (cañerías de metal expuestas):
Envuelve la sección afectada con un trapo empapado en vinagre blanco. Déjalo actuar durante un par de horas para que el ácido disuelva el óxido. Retira el trapo y frota con una lija de grano fino o una esponja de acero.
Neutralización: Es clave aplicar una mezcla de 1 cucharada de bicarbonato en 1 litro de agua sobre el metal después de usar vinagre para detener cualquier corrosión residual.
Protección: Para evitar que el óxido vuelva a aparecer rápidamente, seca la superficie por completo y aplica una capa de pintura antioxidante o un sellador protector.
Leer también:




