Comienza el paro nacional

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Paro nacional - Venezuela
Paro nacional - Venezuela

El primer día de la huelga el gobierno inicia una serie de cadenas presidenciales, 16 en total a un ritmo de dos por hora, donde el Estado obliga a todas las televisoras a presentar imágenes que muestran al país en normalidad laboral y entrevistas a sindicalistas opuestos a la huelga.​ Carlos Ortega desmiente al gobierno, y asegura que el 80% del país se había paralizado.​ De manera inédita, en horas de la noche varias televisoras privadas deciden dividir la pantalla y transmiten su propia programación junto con la del gobierno, aunque sí se mantiene el audio de este último. Al día siguiente, el vicepresidente Diosdado Cabello y el ministro de Defensa José Vicente Rangel se reúnen con directivos de Venevisión, RCTV, Globovisión y Televen, y los presionan para que no vuelvan a dividir la pantalla durante una transmisión nacional del gobierno. Justo durante la reunión, estos últimos son informados que funcionarios del gobierno han llegado al lugar donde está el control maestro de las televisoras (Conatel), preguntando cómo pueden apagar y encender los transmisores;​ al enterarse, los directivos abandonan la reunión furiosos, Rangel les saca a regañadientes la promesa de que no dividirán de nuevo la pantalla siempre y cuando los funcionarios gubernamentales sean retirados.​

El mismo 10 de abril, dos generales más se pronuncian en contra del gobierno, el general de la Guardia Nacional Rafael Bustillos pide cordura al gobierno y la CTV, y llama a las Fuerzas Armadas a no dejarse usar para reprimir a la población. El general del Ejército Néstor González González es más agresivo:

Usted (Chávez) negocia para alcanzar sus objetivos comunistas y vende y traiciona a su patria y pueblo por su ambición personal. No es aceptable que un presidente diga que aquí no existe la guerrilla, cuando existen pruebas en poder del CUFAN (Comando Unificado de la FAN), pero al señor presidente le interesa más su relación con Fidel Castro y el comunismo… Somos un país digno de ser gobernado por algo mejor que usted”. General del Ejército Néstor González González, el 10 de abril de 2002.

Las declaraciones de los militares coinciden con un cable enviado al Departamento de Estado de los Estados Unidos por la CIA el 6 de abril, donde se estipula:

“Militares disidentes, incluyendo a un grupo descontento en el Alto Mando, así como un grupo radical de oficiales de bajo rango, están aumentando sus esfuerzos para organizar un golpe contra el presidente Chávez, posiblemente en los próximos días de este mes… los que conspiran podrían intentar explotar conflictos y violencia durante las manifestaciones de la oposición que tomarán lugar este mes… Los informantes aseguran que ninguno de los grupos que conspiran parecen dispuestos a liderar un golpe exitoso”.
Cable enviado desde Caracas al Departamento de Estado de los Estados Unidos el 6 de abril de 2002.

Este cable fue desclasificado por petición de la investigadora Eva Golinger, quien alegó en su libro “El Código Chávez”, que esto era prueba de que el gobierno estadounidense estaba al tanto de que iba a ocurrir un golpe de Estado, no obstante no hace mención a la declaración de Charles S. Shapiro, entonces embajador estadounidense en Caracas, quien sí comunicó al presidente Chávez de estos planes, pero este último no le dio mucha importancia.

Esa noche Carlos Ortega anuncia que la huelga general ahora será indefinida al no conseguirse superar la crisis.​ Más temprano, se había reunido con Carmona y otros líderes de la oposición, quienes gesticularon que no era conveniente que la huelga superase las 72 horas, sugirieron convocar a una marcha desde Parque del Este a la sede de PDVSA en Chuao, que se había convertido en centro icónico de concentración de los petroleros en huelga.​ Algunos de los presentes propusieron marchar hacia Miraflores, el palacio de gobierno, pero esto no fue aprobado, en su lugar se daría por terminada la huelga al finalizar la marcha;​ agentes infiltrados de la DISIP se enteraron de los pormenores de la marcha, por otros medios también se enteró Edgar Márquez, entonces coordinador de la Federación Bolivariana de Trabajadores y posteriormente presidente de la “Asociación Nacional de Víctimas del Golpe de Estado del 11 al 14 de abril de 2002” (ASOVIC), afín al chavismo.​ De acuerdo a los periodistas “LaFuente” y “Meza”, la probabilidad de que la marcha fuese desviada a Miraflores el 11 de abril era conocida también en la alcaldía de Bernal.​ Simultáneamente Chávez junto con Rosendo y los generales Francisco Belisario y Lucas Rincón planifican mandar un piquete de la Guardia Nacional a Chuao al día siguiente, para tomar las instalaciones de PDVSA y dispersar la concentración opositora, el general Eugenio Gutiérrez Ramos recibe el mando operativo de esta misión, no obstante, en la noche Rosendo logra convencer al presidente para que suspendiera la operación.​ Caracas no es el único foco de inestabilidad, el 10 de abril también se registran disturbios en el Estado Anzoátegui, Aragua, Nueva Esparta y el Zulia, sin embargo el ministro Rodríguez Chacín declara a la prensa que “el país se encuentra en total y absoluta tranquilidad,…como es evidente”, y acusa a la CTV y a Acción Democrática de querer desestabilizar al gobierno.