Cereza con propiedades diuréticas, depurativas y remineralizantes

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La cereza es el fruto del cerezo, árbol de la misma familia botánica que otras frutas igualmente sabrosas como el melocotón, el albaricoque y la ciruela. Se trata de un fruto de aspecto globoso, de color rojo normalmente, más o menos intenso, dependiendo de la variedad de que se trate, que alberga un hueso duro en su interior. Su pulpa es jugosa y de color variable, desde el amarillo o crema hasta el granate intenso.

Combate la obesidad, estreñimiento y retención de líquidos, debido al efecto saciante, laxante y diurético

Se puede hablar de dos especies de cerezas, las cerezas dulces y las guindas o cerezas ácidas. De las cuales ambas el resto de las variedades, que rondan las 1.000, e incluso más. Las variedades dulces son ideales para consumirlas al natural y así poder apreciar mejor su sabor y aprovechar sus ventajas nutritivas, aunque también resultan excelentes para preparar mermeladas, confituras y adornar pasteles o tartas.

INDICACIONES

Su composición convierte a la cereza en un alimento muy sano que resulta aconsejable en casos de:

  • Obesidad, estreñimiento y retención de líquidos, debido al efecto saciante, laxante y diurético que produce su ingesta gracias su contenido en fibra soluble, potasio y agua, así como su bajo aporte en sodio y grasa.
  • Las cerezas son bien toleradas por las personas diabéticas debido a su contenido en fructosa o levulosa. Sin embargo, no hay que olvidar su alto porcentaje en azúcares, por lo que conviene, en estos casos, moderar su consumo.
  • Afecciones crónicas como artritis reumatoide, reumatismo crónico, enfermedades cardiovasculares y en periodos de convalecencia por su contenido en ácido salicílico y sustancias flavonoides, como los antocianos, de acción antioxidante.
  • Niveles altos de ácido úrico o ataques de gota. Desde hace siglos a las cerezas se les relaciona con el tratamiento y prevención de la gota. Parece demostrado que comer de 15 a 25 cerezas al día, contribuye a normalizar los niveles altos de ácido úrico en sangre, previniendo eficazmente la frecuencia y aparición de los ataques de gota.

BENEFICIOS

  • Reumatismo y artritis: Debido a sus componentes depurativos y antioxidantes, así como a la presencia de ácido salicílico, las cerezas tienen propiedades antiinflamatorias. Reduce significativamente los marcadores de inflamación y estrés oxidativo del organismo.
  • Diabetes: Reducen el riesgo de aparición de esta enfermedad y sus complicaciones (retinopatía, etc.). Además, son bien toleradas por los diabéticos por su contenido en fructosa y levulosa, de bajo índice glucémico.
  • Trastornos hepáticos: Ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y su posible acumulación en el hígado. Evitan igualmente la formación de cálculos biliares.
  • Corazón: Varios componentes fenólicos que abundan en la cereza protegen el sistema cardiovascular y previenen la angina de pecho y el infarto de miocardio.
  • Obesidad: Son recomendables en dietas para reducir peso por su efecto saciante, laxante y diurético. Esto se debe a su contenido en fibra, agua y potasio, así como al bajo aporte de lípidos y sodio.
  • Gracias a sus vitaminas A y C protegen y suavizan la piel. También favorecen el bronceado por su contenido en caroteno y pueden ayudar a reducir la celulitis, pues mejoran la microcirculación y la inflamación del tejido subcutáneo.
  • Trastornos intestinales: Su acción reguladora mejora el estreñimiento y el meteorismo (excesiva formación de gases).
  • Gota: Para rebajar los niveles de ácido úrico, nada mejor que una cura de cerezas. Algunos gotosos aseguran que cuando notan los primeros síntomas de un ataque, 30 cerezas bastan para calmarlo.
  • Cáncer: Su riqueza en bioflavonoides, especialmente antocianinas, pigmentos a los que deben su color rojizo azulado y que tienen propiedades antioxidantes, capaces de evitar la degeneración celular, comer cerezas ayuda a reducir el riesgo de cáncer, en particular el de colon. Su contenido en ácido elágico refuerza sus propiedades protectoras.
  • Antienvejecimiento: Los componentes de la cereza depuran el organismo y protegen el sistema nervioso y vascular (previenen la aterosclerosis); por ello puede considerarse un alimento “anti edad”.
  • Sueño: Su riqueza en melatonina, una hormona que segrega la glándula pineal por la noche ayuda a regular el sueño.

ELECCIÓN Y CONSERVACIÓN

Al tratarse de una fruta que no madura fuera del árbol, antes de adquirirlas hay que asegurarse de que estén en su punto óptimo de madurez. Hay que elegir aquellas que resulten pesadas, de piel brillante, consistencia firme y tallo verde y fresco. La firmeza de la pulpa es indicativa de su calidad ya que permite conocer si la cereza ha sido recolectada en el momento óptimo.

Lo más recomendable es consumirlas enseguida o elaborar lo antes posible el plato en que se tenga pensado utilizar. Si no es así, se deben guardar en el frigorífico, no lavándolas hasta el momento en que vayan a consumirse ya que tienen tendencia a formar moho. También hay que evitar ponerlas cerca de otros alimentos que despidan un olor intenso ya que suelen absorber fácilmente los olores.