Las situaciones de estrés y de ansiedad pueden repercutir de manera considerable en nuestra salud. Una de las primeras manifestaciones de este conjunto de alteraciones psicológicas, provocadas en muchas ocasiones por el ritmo de vida acelerado al que estamos sometidos, se produce en el plano físico.
Con esta técnica puedes aliviar los dolores musculares, contracturas e inflamación de algunos tendones
Los dolores musculares, contracturas e inflamación de algunos tendones son quizás las dolencias más comunes. Acudir a un especialista que nos ayude a eliminar o aliviar estas dolencias es lo más recomendable, aunque en ocasiones, especialmente si el dolor no es crónico o severo, podemos aliviarlo realizándonos a nosotras mismas pequeños automasajes.
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Automasaje en la espalda
Las malas posturas, un esfuerzo imprevisto o la tensión laboral pueden provocarnos dolor de espalda o también contracturas musculares, comúnmente llamadas nudos. Para aliviar esta tensión, puedes hacer un sencillo ejercicio con una pelota pequeña y una silla que te llevará sólo unos minutos.
Coloca la pelota entre tu espalda y el respaldo de la silla y mueve tu cuerpo hacia arriba y hacia abajo, y luego efectúa movimientos circulares. Repite estos mismos movimientos en diferentes áreas de tu espalda, evitando la espina dorsal.
Automasaje en el cuello y en la nuca
El dolor que sentimos en el cuello puede ser leve o extremadamente molesto. Si el tuyo es el segundo caso, te recomendamos acudir a un especialista para descartar una afección médica grave.
En la mayoría de casos la rigidez de nuca y el dolor de cuello se curan con rapidez, y sus causas más comunes son dormir en una posición que distiende los músculos, heridas deportivas por girar la cabeza con rapidez (en la natación es muy común), una mala postura ante la pantalla o estrés excesivo. A continuación, existe un ejercicio para aliviar este tipo de molestias, que puedes realizar tanto sentado como de pie.
Pasa el brazo derecho por delante del pecho y apoya la mano sobre la nuca. A continuación, inclina la cabeza en dirección al hombro opuesto y desliza los dedos hacia abajo por la línea imaginaria entre la base de la cabeza y el hombro. Repite varias veces, y efectúa el mismo ejercicio, ahora con el brazo izquierdo. Ahora pon las muñecas en la base del cuello y coloca los dedos a ambos lados de la columna.
Masajea los músculos con la yema, tira hacia arriba y presiona con los dedos. Repite en cuello y hombros. Da pequeños pellizcos alrededor de la nuca, y luego estira los músculos de la zona mientras aplicas presión con las palmas y los dedos. Repite. Para terminar, presiona hacia abajo desde la base de la cabeza hasta la parte final de la nuca. Repite.
Automasaje facial
Comienza despertando la piel con ligeros toques y pellizcos; empieza desde la barbilla hasta los pómulos, después desde las fosas nasales hasta las sienes, pasa por el centro de la frente y ves hacia los lados y, por último, recorre el óvalo facial haciendo pequeños toques en sentido ascendente. Ahora aplica tu crema hidratante, serum o aceite vegetal desde abajo en sentido ascendente, y desde el centro del rostro hacia los laterales. Esta técnica te ayudará a que la piel se sienta más tersa.
Automasaje de piernas y glúteos
Si los tutoriales de ejercicio en casa no son lo tuyo y pasas muchas horas sentada, seguro que ya notas tus piernas cansadas y con retención de líquidos. Para contrarrestarlo, este masaje es infalible. La clave está en enfocarse en movimientos siempre desde abajo hasta arriba, para promover la circulación y notar ligereza.
Aplica un poco de crema hidratante o aceite en tus manos y empieza a masajear por los tobillos, haciendo círculos ascendentes hasta llegar a los muslos. Detente y aplica más presión en puntos que notes cargados, como tobillos o la parte superior de las rodillas. Si quieres conseguir algún beneficio más, aplica una crema con efecto frío o gel de aloe vera.
Automasaje en las manos
Las manos son fundamentales. Las usamos para todo, y precisamente por eso es importante relajar de vez en cuando los músculos de esta zona. Este tipo de auto masaje es especialmente interesante antes o después de actividades manuales intensas. Para realizarlo, es recomendable hidratar la piel con cremas o aceites para conseguir un mejor deslizamiento.
Usando las palmas, realiza movimientos suaves desde el centro de la mano hasta los dedos para relajar la zona. Repite. Luego coloca el pulgar sobre la zona muscular de la palma y realiza movimientos circulares con un poco de presión. Puedes repetir el movimiento con el pulgar o con los nudillos.
Con el dedo índice, recorre los tendones del dorso de la mano hasta el interior de los dedos. Repite. Ahora libera el estrés cogiendo la mano por la zona dorsal, de lado a lado, y apretando suavemente. Repite. Ahora usa los dedos en anillo y aprieta dedo a dedo. Ya para terminar, haz movimientos lentos, arriba y abajo, agarrando la mano desde la muñeca hasta los dedos.
Automasaje en los pies
En el caso de los pies, aunque siempre puedes trabajarlos con las manos, utilizar elementos externos, como un rodillo o una pelota, puede contribuir a la relajación mucho mejor. También puedes congelar una botella pequeña de agua y usarla para masajear tus pies, ya que el contraste del frío también es bueno para trabajar la musculatura. Colócalos sobre el objeto que prefieras y, bien de pie o sentada, ejerce presión y masajea las plantas.




