El primer ministro británico, Keir Starmer, en la cuerda floja. En los últimos días ha crecido la especulación sobre una posible dimisión, en medio de un panorama poco alentador y que parece poner todo en contra para el jefe de Gobierno de Reino Unido.
La Administración de Starmer enfrenta uno de los índices de popularidad más bajos de la historia política británica moderna, según Reuters, tras el declive de su Partido Laborista en los comicios locales de mayo.
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A la par de las voces externas que avizoran su eventual salida, sus compañeros laboristas también incrementan los pedidos para que dé un paso al costado.




