Samuel Little mató a 93 mujeres y nadie lo supo

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Samuel Little
Samuel Little

A larga lista de asesinos seriales, se sumó el de Samuel Little, un hombre afroamericano que, cuando fue detenido en 2012, vivía en situación de calle. Pero más allá de su aprehensión, el caso del Little se destacó por el hecho de haberse convertido en “el peor asesino serial en la historia de Estados Unidos”, así confirmado por el FBI.

Pagó delito solo por tres crímenes, pero años después se descubrió que la lista era propia de un monstruo

De 79 años y nacido en Georgia, Little fue criado en la infancia por su abuela materna en Ohio. Nunca conoció a su padre y decía que su madre era una prostituta. Su educación no pasó de la secundaria ya que, desde una temprana edad, se vio involucrado en delitos menores que lo llevaron de un centro de corrección a otro.

Asesino serial tiene repartidos crímenes por 19 Estados
Asesino serial tiene repartidos crímenes por 19 Estados

Cuando tenía veinte años, se fue a vivir con su madre a Florida para trabajar en un cementerio. Sin embargo, Little era incapaz de quedarse quieto en un solo lugar, por lo que se estuvo desplazando por todo el país y viviendo su vida delictuosa.

A partir de 1961, Little fue arrestado en numerosas ocasiones; además de robo, también fue detenido por conducir intoxicado, agresión física y abuso sexual. A inicios de los ochenta fue vinculado en dos ocasiones a los homicidios de dos mujeres, pero fue absuelto de todos los cargos por falta de evidencias.

En octubre de 1984, Little fue arrestado en San Diego por el secuestro y abuso físico de una mujer, Laurie Barros, de 22 años. Al momento de su detención fue hallado en el asiento trasero de su carro con otra mujer inconsciente, a quien también había golpeado. Como las dos mujeres sobrevivieron, el acusado solo recibió dos años y medio en prisión.

 

PERMANECIÓ EN ALBERGUE

Tras salir de la cárcel, en febrero de 1987, Samuel Little se mudó a Los Ángeles. No volvería a ser detenido por el delito de homicidio sino hasta el 5 de septiembre de 2012, en Louisville, Kentucky, cuando vivía en un albergue para indigentes.

Ya un hombre de edad avanzada, el Little fue vinculado por pruebas de ADN a los casos de tres mujeres de Los Ángeles que fueron asesinadas a finales de los ochenta: Carol Elford, hallada muerta el 13 de julio, 1987; Guadalupe Apodaca, 3 de septiembre, 1987; y Audrey Nelson, 14 de agosto, 1989. Las tres mujeres fueron estranguladas y sus cuerpos fueron abandonados en la calle.

El juicio de Samuel Little por estos homicidios tuvo lugar en septiembre de 2014 y llegó a su fin ese mismo mes. El acusado se declaró “no culpable” y mantuvo su inocencia a lo largo del juicio. Tras escuchar los testimonios de otras víctimas y de aceptar las pruebas de ADN, Little fue condenado a cadena perpetua y trasladado a la Prisión Estatal de California, en Los Ángeles.

Aunque parecía que la historia criminal de Samuel Little iba a terminar con esas sentencias, todavía le esperaba uno de los desenlaces más increíbles de la Justicia estadounidense. De hecho, si no fuera por un guardabosque de Texas, Little se hubiera salido con la suya, sin que nadie supiera que él fue el autor de más de 90 femicidios (todas sus víctimas fueron mujeres) por un periodo que abarcó de 1970 a 2005.

¿Cómo pudo matar a tantas mujeres por tanto tiempo sin que fuera detectado?

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LAS CONFESIONES

James Holland es un guardabosque de Texas que tuvo una corazonada hace dos años cuando leyó un reporte del FBI sobre un hombre que fue condenado en 2014 por el asesinato de tres mujeres en Los Ángeles, pero lo que llamó su atención fue que este mismo sujeto había esquivado cargos de homicidio en otros estados, incluyendo Texas.

Entonces recordó el caso de una prostituta estrangulada en Odessa en 1994. Nunca encontraron al asesino de esta mujer, de nombre Denise Brothers, pero en aquel entonces, Samuel Little vivía en la misma zona.

El agente Holland había encontrado la llave que abrió un baúl lleno de casos sin resolver. A Samuel Little le fascinó que fuera reconocido por su talento para matar gente. “No creo que haya otra persona que haya hecho lo que me gusta hacer”, dijo el señor Little a una reportera de 60 Minutes. “Creo que soy el único en el mundo. Eso no es un honor. Es una maldición”.

Así es como surge el detalle más macabro de la historia de Samuel Little. Cuando el agente Holland le ofreció hojas en blanco y colores para hacer bocetos de los rostros de las mujeres que asesinó, el señor Little se puso a dibujar decenas de rostros con un detalle aterrador.

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EL HORROR

Varios familiares de las víctimas pudieron reconocer a sus seres queridos gracias a estos dibujos, algunos acompañados por notas inquietantes como “Sam me mató, pero lo amo”.

¿Y cómo fue que pudo escapar a la justicia por tan tiempo? La impunidad se debe a unos simples detalles, “Cometía el crimen y me iba del pueblo,” lo que explica porque sus delitos están repartidos por 19 estados del país. También está el dato de que sus víctimas eran mujeres al margen de la sociedad, “prostitutas y drogadictas”, gente que, para la Policía, no es prioridad.

Hasta la fecha, el señor Holland sigue recibiendo bocetos de mujeres que Sam Little recuerda haber matado. Hoy, el “peor asesino serial de historia” dice que mató a 93 mujeres -la mayor parte en Miami y Los Angeles- mientras que la policía ha logrado vincular sus confesiones a 50 casos que habían permanecido sin resolver por décadas.