Ocho cosas que sentirás cuando vayas al más allá

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Ocho cosas que sentirás cuando vayas al más allá
Ocho cosas que sentirás cuando vayas al más allá

OBISPO ALEXANDER MILEANT Y DOCTOR RAYMOND MOODY COINCIDEN EN LO QUE TE OCURRIRÁ

Según asegura el obispo Alexander Mileant, nacido en Odessa el 22 de julio de 1938 y perteneciente a la Iglesia Ortodoxa Rusa, cuya reciente difusión en varios libelos ha causado un cisma en el seno de la conservadora Iglesia católica. En dichos escritos, se apoya en la serie de testimonios recopilados por el doctor Raymond Moody, otro especialista en temas de vida después de la muerte. Aquí la lista de sucesos que ocurren luego del deceso del cuerpo físico.

 

1.- VERAS TU CUERPO

Cuando uno fallece, no se da cuenta del hecho. Y sólo después de ver a su doble yaciendo inanimado allá abajo y cuando se convence que no puede comunicarse, se da cuenta que su alma salió del cuerpo. A veces, en caso de un accidente, cuando la separación con el cuerpo es instantánea e inesperada, el alma no reconoce su cuerpo y piensa que ve a otra persona, parecida. La visión del doble y la imposibilidad de comunicarse crean un fuerte golpe en el alma, ella no está segura de si es realidad o es sueño.

2.- LA ALEGRIA DEL ALMA

Habitualmente la muerte está precedida por la enfermedad y los sufrimientos. Al salir del cuerpo, el alma se alegra de no sentir más el dolor, la presión, la asfixia, en cambio percibir que el pensamiento trabaja claramente y los sentidos están apaciguados. El hombre se identifica con su alma, su cuerpo le parece como algo secundario y ya innecesario, así como todo lo material. “Yo salgo y mi cuerpo es una funda vacía”, explicaba un hombre que pasó la muerte temporal. Él miraba la operación de su corazón, en curso, como un “observador ajeno”. Los intentos de reanimar a su cuerpo no le interesaban en absoluto. Aparentemente él mentalmente se despidió de la vida terrenal y estaba listo para comenzar una nueva vida. Sin embargo le quedaba el amor a sus parientes y la preocupación por sus hijos.

3. EL TUNEL Y LA LUZ

Después de ver a su cuerpo y lo que lo rodea, algunos pasan a otro mundo puramente espiritual. Hay casos que obviando o no notando la primera fase, llegan directamente a la segunda. El pasaje al mundo espiritual, algunos lo describen como viaje por un espacio oscuro que recuerda a un túnel. Al final de ese túnel llegan a una lugar de luz supraterrenal.

“Sabía que me estaba muriendo”, relata un hombre; “y nada podía hacer para avisar, ya que nadie me oía… Me encontraba fuera de mi cuerpo –esto es seguro, ya que veía mi cuerpo allá sobre la mesa del quirófano. Mi alma salió del cuerpo. Por eso me sentía perdido, luego apareció esta luz tan especial. Primero era algo débil, luego emitió un rayo muy fuerte. Sentía el calor de esta luz, que cubría todo, pero no me impedía ver el quirófano, los médicos y las enfermeras y todo lo demás. Primero, no entendía qué pasaba, pero luego, una voz desde esta luz me preguntó si estaba listo para morirme. Desde el momento en que la Luz comenzó a hablar me sentí muy bien; me sentía fuera de peligro, y que Ella me amaba. El amor que irradiaba la Luz era inimaginable e indescriptible”.

 

4.- VERAS TU VIDA ENTERA

Algunas personas que han pasado la muerte temporal, describen una suerte de examen de la vida llevada por ellos en esta tierra. A veces este examen se producía durante la visión de la Luz extraterrenal, cuando el hombre oía la pregunta: “¿Qué has hecho de bueno?”.

Inmediatamente después de la pregunta, ante los ojos espirituales del hombre, pasaban las imágenes de su vida terrenal, comenzando por su primera infancia y en forma de una serie de imágenes rápidamente cambiantes de los episodios de la vida, donde el hombre veía con toda nitidez y detalle todo lo que había pasado.

 

5.- ARBOLES Y PAJAROS TE ESPERAN

Otros, de los que pasaron la muerte temporal, aparentemente han llegado a mundos más alejados de nuestro mundo material. Ellos vieron la naturaleza de “aquel lado” y la describieron en términos de prados y colinas herbosas de un color verde tan vivo que no existe en la tierra, campos iluminados con luz dorada. Hay descripciones de flores, árboles, pájaros, animales, cantos, música, prados, jardines de inigualada belleza, ciudades… Pero ellos no encuentran las necesarias palabras para transmitir todas sus impresiones de manera que ellas sean comprendidas.

 

6.- ENCUENTRO CON LOS SERES AMADOS

Algunos cuentan los encuentros con sus parientes o conocidos ya muertos. Estos encuentros, a veces, se producían en las condiciones terrenales, y a veces en el entorno del otro mundo. Así, por ejemplo, una mujer que pasó la muerte temporal, oyó al médico decir a sus parientes que estaba muriendo. Habiendo salido del cuerpo y elevándose, vio a sus parientes y amigos ya muertos. Los reconoció, y ellos estaban contentos de encontrarla. Otra mujer, vio a sus parientes que la saludaban y le daban la mano. Estaban vestidos de blanco, se alegraban, y parecían felices… “y de repente me dieron la espalda y comenzaron a alejarse; mi abuela me miró, sobre el hombro, y me dijo: te veremos más tarde, no esta vez…” “Ella murió a los 96 años, y aquí lucía, digamos, como de 40 – 45, sana y feliz”.

 

7.- EL LENGUAJE DEL ALMA

En el mundo espiritual las conversaciones transcurren no en la lengua conocida del hombre ni en ninguna lengua humana, sino aparentemente por medio del pensamiento. Por eso, cuando los hombres vuelven a la vida, les es difícil transmitir exactamente las palabras que usó la Luz, el Ángel, o algún otro con quien se encontró. Por consiguiente, si en el otro mundo los pensamientos “se oyen,” debemos aprender aquí a pensar siempre lo bueno y lo recto, para no pasar vergüenza luego allí, de aquello que hemos pensado involuntariamente.

 

8.- EL RETORNO

A veces al recién muerto se le da posibilidad de elección: quedarse allí o volver a la vida terrenal. La voz de la Luz puede preguntar por ejemplo: “¿Estás listo?”.

Muchos están atraídos por el deseo de terminar alguna misión en la tierra. Al volver ellos afirman que Dios les permitió volver y vivir porque la obra de su vida no estaba terminada. Ellos aseguran que el retorno es precisamente el resultado de su propia elección. Esta elección fue aceptada porque obedecía al sentido del deber y no por motivos egoístas. Así por ejemplo algunas eran madres y querían volver con sus hijos pequeños. Pero había casos en que se les ordenaba volver, a pesar de su deseo de quedarse allí. El alma ya estaba llena de alegría, amor y paz, estaba bien allí, pero su tiempo todavía no había llegado. Pero si nos toca quedarse, la luz blanca nos juzgará y su fallo será el inicio de una nueva vida después de la muerte….

 


Dean y Catalina volvieron y cuentan: ‘Conocí a mi ángel’

Dean y Catalina volvieron y cuentan: 'Conocí a mi ángel'
Dean y Catalina volvieron y cuentan: ‘Conocí a mi ángel’

‘Yo estaba en una cama de terapia intensiva del hospital infantil de Seattle — cuenta Dean, adolescente de 16 años, quien tuvo una aguda insuficiencia renal. En un instante me vi parado sobre mis pies, y moviéndome con gran velocidad a lo largo de un espacio oscuro. No veía paredes alrededor mío, pero me sentía como en un túnel. No sentía viento, pero percibía que me movía con una enorme velocidad. A pesar de no entender hacia dónde me dirigía, ni para qué, sentía que al final de mi intenso vuelo, me esperaba algo muy importante y quería llegar cuanto antes a la meta.

Al final me encontré en un lugar lleno de brillante luz y noté que alguien estaba cerca de mí. Era alto, con largos cabellos dorados y vestido de blanco, ceñido con un cinturón. No hablaba, pero yo no sentía miedo, ya que irradiaban de Él gran paz y amor. Si no era Cristo, seguramente era uno de sus Ángeles’. Después de esta experiencia, Dean sintió que volvió a su cuerpo y se despertó. Estas cortas pero luminosas experiencias dejaron una profunda huella en el alma de Dean. Se tornó un joven muy religioso, lo que tuvo una influencia benéfica sobre toda su familia.

Este es uno de los relatos típicos, recogidos por un médico — pediatra norteamericano, Melvin Morse y publicado en su libro, “Closer to the light” (“Hacia la luz”).

Él se encontró por primera vez con el caso de la muerte temporal, en el año 1982, cuando revivió a Catalina, una niña de 9 años, que se ahogó en una pileta deportiva. Catalina contó que durante su muerte ella se encontró con una “dama” muy amable que se presentó como Elizabeth — posiblemente su Ángel guardián. Elizabeth recibió muy cariñosamente el alma de Catalina y conversó con ella.

Sabiendo que Catalina no estaba todavía lista para pasar al mundo espiritual, Elizabeth le permitió volver a su cuerpo. En este período de su carrera el Dr. Morse trabajaba en la ciudad de Pocatello del estado de Idaho. El relato de la niña le produjo una impresión muy fuerte, más todavía por el escepticismo que él tenía hasta entonces hacia todo lo espiritual. Él decidió estudiar profundamente qué es lo que acontece con el hombre inmediatamente después de la muerte.

En el caso de Catalina, el Dr. Morse fue impresionado por su detallada descripción de lo que pasaba en el hospital y en su casa, durante su muerte clínica — como si ella hubiera estado presente allí. El Dr. Morse verificó y se convenció de la exactitud de las observaciones extracorporales de Catalina. Impresionante.