El colapso vehicular en Lima, ahora la segunda ciudad más congestionada del mundo, impone un alto precio a la productividad, alcanzando pérdidas anuales de S/2 mil millones.
La demora promedio de 24 minutos para recorrer 10 kilómetros, cinco más que otras ciudades sudamericanas, se traduce en 55 horas adicionales al año para los limeños, llegando a 68 horas en hora punta.

Este desgaste en tiempo y recursos equivale a una impactante pérdida de productividad, afectando negativamente a la economía. La contaminación del aire, especialmente en distritos como San Juan de Lurigancho y Ate, supera ampliamente los límites de las Naciones Unidas, revelando consecuencias más allá de la pérdida financiera.
Aunque el sistema actual, que incluye el Metro de Lima, el Metropolitano y corredores complementarios, cubre solo el 7% de los viajes diarios, los proyectos de transporte masivo como la Línea 2 del Metro se ven afectados por retrasos, principalmente debido a problemas en la entrega de terrenos y controversias con las autoridades locales.
Es necesario expandir rutas de servicios como el Metropolitano y corredores complementarios, implementar eficazmente el plan de movilidad urbana de la ATU y acelerar la entrega l.
Este llamado a la acción destaca la urgencia de que las autoridades respondan a las demandas de una ciudadanía insatisfecha, priorizando soluciones efectivas que transformen el panorama del transporte en Lima y revitalicen la productividad.
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