La suerte de Alan

0
3419
Alan Garcia
Alan Garcia

Mientras sobre expresidentes peruanos de los últimos 20 años y líderes políticos desfilan por el Ministerio Público y el Poder Judicial, García Pérez pasa inadvertido

Líder aprista es cuestionado desde su primer mandato: un repaso por esos años sombríos que nos pusieron a la par de la Venezuela actual

La coyuntura nacional, nuevamente, se ha visto remecida tras los últimos hechos de corrupción que golpean al país: fugas entre gallos y medianoche, lavado de activos, blindajes políticos.
En los últimos meses se ha visto como quienes se supone dirijan los intereses del país hacia el bien común, por el contrario, han utilizado el poder en beneficio propio y de su entorno.

En estos últimos días, la población ha colocado toda su atención en Keiko Fujimori y en la bancada de Fuerza Popular, mientras que un personaje ampliamente conocido pasa inadvertido: el líder político del APRA, Alan García Pérez.

Como se recuerda, Alan García y Keiko Fujimori son investigados por el Ministerio público, ambos acusados de ser líderes de presuntas organizaciones criminales dedicadas al lavado de activos. Sin embargo, esta no sería la única investigación que tienen en común. Los dos candidatos presidenciales en el 2016, también se han visto envueltos por uno de los casos de corrupción más escandalosos de la historia del Perú y en América Latina: Las coimas de la compañía constructora transnacional Odebrecht.

El exprocurador anticorrupción Pedro Gamarra señaló que las investigaciones que involucran al expresidente Alan García en actos de corrupción “se quedan en los mandos medios y no llegan hasta más arriba.”

“Lastimosamente las investigaciones que involucran a Alan García en actos de corrupción se quedan en los mandos medios y no llegan hasta más arriba”, en referencia a los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht y que no involucran al exmandatario.
“Es más que evidente que siempre se ha querido desvincular a Alan García de los actos de corrupción en que él está implicado”, indicó Gamarra tras asegurar que el Congreso y el Ministerio Público demuestran inoperatividad en las investigaciones contra el expresidente.
“Hemos visto que el Congreso y hasta el Ministerio Público son completamente inoperativos cuando se trata de investigar a García. Podrán investigar y culpar a sus funcionarios pero nunca llegan a la cabeza”, añadió.

Le puede interesar

Corrupción sin castigo

Primer gobierno de Alan

La ‘suerte’ parece siempre estar del lado de García Pérez. Solo así se puede explicar su azarosa vida política.
El exmandatario no solo tuvo duros cuestionamientos durante su segundo gobierno, pues, en la década de los ochenta, cuando fue presidente de la República por primera vez, a los 35 años, su gestión estuvo marcada por innumerables casos de corrupción, violación a los derechos humanos, y la economía nacional por los suelos.

Recordemos la aparición del comando paramilitar Rodrigo Franco, sindicado como autor de asesinatos del abogado Manuel Febres Flores y el líder sindical Saúl Cantoral Huamaní, según indica un informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Este grupo armado habría estado dirigido por el líder aprista Agustin Mantilla, entonces ministro del Interior del primer gobierno alanista.

A ello se suman la masacre de los penales en 1986, las cuantiosas sumas de dinero malversadas en el famosísimo y promocionado Tren Eléctrico (que solo llegó a funcionar después de 25 años), los millones de dólares MUC derrochados en complicidad con sus socios los “doce apóstoles”, etc.

Rabo de paja

Pese a que las denuncias de actos criminales contra los Derechos Humanos en el primer gobierno de Garcia Perez prácticamente están en el olvido, la frágil memoria de los peruanos, no ha podido desechar de sus recuerdos el nefasto manejo económico entre 1985 y 1990.

Para el exministro de Economía y Finanzas, Alonso Segura, durante el gobierno de Ollanta Humala (que sucedió al segundo mandato del líder aprista) el expresidente Alan García tiene memoria selectiva y en su historia un enorme rabo de paja.
“Recordemos su primer gobierno y cuáles fueron los resultados comparables solamente a los de Nicolás Maduro. Pregúntenle a ese señor (Alan García), cómo manejó la economía nacional. Solo Nicolás Maduro quizás le podría ganar en materia económica, en términos de pésimo desempeño. Creo que poquito a poquito hay quienes que no deben criticar, porque hay quienes que tienen rabo de paja, pero inmenso”, enfatizó el entonces ministro Segura durante una entrevista a un medio local.

Perú y Venezuela

Durante la década de los ochenta la inflación, generada por el gobierno aprista, llegó a 7,200 por ciento, alcanzando en ese momento un penoso récord sudamericano. La causa fue un aumento en la demanda por el exceso de gasto público, sin generar los ingresos suficientes. Asimismo, el precio de la gasolina se incrementó en 30 por ciento, el agua potable y alcantarillado en 10 por ciento, mientras que el dólar se devaluó en 12 por ciento.

El efecto cadena se extendió a artículos de primera necesidad: la escasez de alimentos, la subsecuente especulación de estos, y la devaluación de la moneda hacia prácticamente imposible adquirir lo esencial para vivir.
Con estas cifras se puede entender de alguna forma el actual panorama en Venezuela, sombrío, que ha obligado a muchos de sus habitantes a cruzar sus fronteras en búsqueda de subsistencia.

La actual crisis económica venezolana ha significado un retroceso similar. Una hiperinflación que el Fondo Monetario Internacional (FMI), calcula llegará a 13.000% al cierre de este año.
Hasta hoy la revolución bolivariana de Nicolás Maduro proclamaba su carácter democrático y su enfrentamiento a la burguesía mientras que Alan García estatizó 10 bancos, 15 compañías de seguros, 5 financieras y el cierre definitivo de todas las casas de cambio de moneda extranjera.

Las colas de los 80

Al igual que el país llanero, el Perú también conoció el desabastecimiento. Largas colas en establecimientos comerciales para comprar un poco de pan o azúcar. Los saqueos estaban a la orden del día. Los especuladores de productos hacían dinero a costa de la necesidad de los peruanos.

Como en el incanato, y en algunas comunidades andinas, en la actualidad, las familias peruanas de la década del 80 recurrieron al trueque para abastecerse de productos.
Hoy en día la crisis en Venezuela hace imposible para muchas familias alimentarse bien, las medicinas son escasas, las embarazadas no pueden acceder a controles prenatales, y hasta las mujeres tienen que vender su cabello para comprar algo para alimentarse.
La crisis los obliga a huir al igual que en los ochenta miles de peruanos huyeron del país para salvar sus vidas. Uno de esos países de destino, era por entonces, Venezuela, con una economía boyante.

Sueldo básico por los suelos

Actualmente, el sueldo mínimo de Venezuela no llega a los 50 dólares. Un mes de trabajo que deja un saldo de dinero mínimo y con el que no se puede comprar absolutamente nada.
En comparación, la hiperinflación en el Perú hizo que el sueldo mensual apenas llegara a 40 dólares.

Devaluación de la moneda

En los ochenta el billete de mayor valor en el Perú era el de cinco mil intis y su valor se redujo apenas a tres dólares. Las monedas se vendían por kilos en el Centro Histórico de Lima. La moneda nacional valia mas por el material con el que estaba hecho que por su valor en sí mismo.

La cantidad de ceros no valía nada. Los peruanos llevaban consigo grandes cantidades de billetes para poder comprar. Hoy muchos venezolanos en Perú, en los ómnibus de transporte público, regalan sus billetes como si de un suvenir se tratara, porque no tienen mayor valor económico.

Migraciones

Durante la época más grave del gobierno aprista, cada mes más de seis mil peruanos abandonaban el país, dejando atrás sus propiedades y una vida.
Actualmente, los venezolanos huyen del régimen de Nicolás Maduro. Más de 2,3 millones se han movilizado desde el 2014. Solo a Perú en la primera mitad de este año ingresaban 30 mil venezolanos por día. Pese a que hoy, el flujo ha disminuido por el requisito obligatorio de la presentación del pasaporte, los venezolanos aún siguen cruzando la frontera peruana.

En Venezuela las colas son el común denominador. Escasez de todo, un panorama similar al Perú de la segunda década del 80. Nicolás Maduro los lleva a ese abismo
En Venezuela las colas son el común denominador. Escasez de todo, un panorama similar al Perú de la segunda década del 80. Nicolás Maduro los lleva a ese abismo