La historia del crimen de José Santos Chocano contra un periodista

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José Santos Chocano
José Santos Chocano

Aquella tarde, el hall del antiguo edificio del diario El Comercio, en el Centro de Lima, se tiñó de sangre. Fue el 31 de octubre de 1925, cuando el célebre poeta José Santos Chocano le descerrajó un balazo en el abdomen al periodista y académico Edwin Elmore, quien murió dos días después. El autor de “Alma América” también sería asesinado años más tarde, de una puñalada, cuando iba a bordo de un tranvía.

Ambos tenían encendidas discusiones por conflictos políticos y Edwin Elmore murió en manos del poeta

Chocano y Elmore se odiaban. La disputa nació un año antes del crimen. En 1924, el poeta peruano, quien se libró de la cárcel tras ser detenido por apoyar al dictador Manuel Estrada, en Guatemala, se trasladó a Costa Rica, donde conoció a su último amor, Margarita Aguilar, 27 años menor que él, quien sería su compañera hasta el final de sus días.

Regresó al Perú con motivo del centenario de la Batalla de Ayacucho. Fue homenajeado por la Municipalidad de Lima, nombrado “El poeta de América” y condecorado por el presidente Augusto B. Leguía.

“Poemas y bufones”

Chocano no sólo expresó su respaldo al entonces presidente Leguía, sino que también se declaró admirador de las “dictaduras organizadas”.

Su postura causó la inmediata reacción de connotados intelectuales y de la Federación de Estudiantes del Perú, conformada precisamente por Edwin Elmore, Luis Alberto Sánchez y otros. Elmore atacó a Chocano a través de una emisora radial y en un artículo publicado en el diario La Crónica.

Uno de los críticos más duros de Chocano era el escritor mexicano José Vasconcelos, quien le dedicó el artículo “Poemas y bufones”. El poeta peruano le respondió y se armó un fuego cruzado de palabras internacional mediante los medios.

Elmore salió en defensa de Vasconcelos y Chocano le respondió acusando a su padre, el ingeniero inglés Teodoro Elmore, de traicionar al Perú en la Guerra con Chile.

Llamada telefónica

Ofuscado, Chocano llamó por teléfono a Elmore y le preguntó: “¿Hablo con el hijo del traidor de Arica?”. El escritor le respondió: “¡Miserable, si lo tuviera al frente no me diría eso en la cara!”.

El día del sangriento atentado, Elmore empezó a escribir un artículo contra Chocano para llevarlo al diario El Comercio. Ignoraba que el poeta estaba haciendo lo mismo y que el destino los uniría por última vez. En los escritos, ambos se atacaban y amenazaban con irrefrenable odio.

Con las hojas en sus bolsillos, Elmore se dirigió presuroso al local de El Comercio, que hoy queda en el cruce de los jirones Miró Quesada y Huancavelica. Desconocía que cada paso lo acercaba más a la muerte.

Los escritores ya no se enfrentarían con sus plumas y desde las trincheras de un periódico. Ambos se encontraron en el salón principal de El Comercio.

Viuda embarazada

Una violenta discusión a gritos dio lugar a un enfrentamiento a golpes. Hubo un forcejeo y Chocano logró sacar un arma de fuego de los bolsillos de su caso, para luego disparar contra su rival.

Edwin Elmore sufrió una incontenible hemorragia que, pese a la urgente atención médica, con transfusión de sangre y operación en el Hospital Italiano, falleció el 2 de noviembre de 1925. El periodista dejó viuda y embarazada a su esposa Elmina de Marinis, con quien se había casado en Italia. Su única hija nacería días después.

Según las crónicas de la época, el cortejo fúnebre y el sepelio de Elmore fueron multitudinarios. Miles de personas acompañaron los restos desde el hospital ubicado en el cruce de las avenidas Grau y Abancay hasta el cementerio Presbítero Maestro.

Búsqueda del tesoro

José Santos Chocano fue recluido en el Hospital Militar, pero después salió libre luego de un extraño juicio enturbiado por injerencias políticas. Rechazado en el mundo intelectual de Lima, el poeta migró con su familia a Chile.

En el país del sur, Chocano se obsesionó en la búsqueda de un tesoro jesuita que, según viejas historias urbanas, estaba oculto en una calle de Santiago. El 13 de diciembre de 1934, el poeta peruano fue asesinado por un lunático que supuestamente también buscaba el tesoro y había decidido eliminar a su competencia.