Continuando con las medidas de prevención dispuestas por la Municipalidad de Lima para evitar la propagación y contagio del COVID-19, las empresas concesionarias del Metropolitano han instalado lavamanos portátiles para los conductores en la estación Plaza de Flores y el terminal Naranjal.
De esta manera, antes de iniciar su servicio, los conductores pasan por un control que incluye el lavado de manos con agua y jabón, y secado con papel toalla. Posteriormente, se les toma la temperatura con termómetros digitales y se les entregan guantes y mascarillas.
Se ha dispuesto que no se usen los asientos de la primera fila para que haya una distancia mínima de un metro entre los pasajeros y conductores, a fin de proteger a estos últimos de contagios. Con el mismo objetivo, en algunas unidades se ha separado el habitáculo del chofer del resto del bus con una cortina plástica transparente.




