Quienes incumplan podrían ir hasta tres años a prisión o pagar una multa de 23 mil dólares
El parlamento de Corea del Sur aprobó proyecto de ley que prohíbe criar y sacrificar perros con el objetivo de poner fin a la controvertida práctica de consumir carne can, marcando un cambio significativo en las actitudes del país hacia esta tradición arraigada.
El proyecto de ley, respaldado de manera sorprendente por representantes de distintos partidos políticos, refleja la transformación de las actitudes a lo largo de décadas durante la rápida industrialización de Corea del Sur. La medida, que prohíbe la distribución y venta de productos alimenticios elaborados con ingredientes caninos, fue anunciada por la comisión correspondiente de la Asamblea Nacional.
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A pesar de la prohibición, los consumidores que elijan comer carne de perro no enfrentarán sanciones, ya que la ley se centra principalmente en los involucrados en la industria, como criadores y vendedores de perros.
El proyecto establece que aquellos que maten a un perro con fines alimenticios podrían enfrentar hasta tres años de prisión o una multa de hasta 30 millones de won coreanos (aproximadamente US$23,000). De manera similar, quienes críen perros para el consumo o estén involucrados en la adquisición, transporte, almacenamiento o venta de alimentos elaborados con perros enfrentarán sanciones menos severas en términos de prisión y multas.
La nueva legislación otorga un período de gracia de tres años a los propietarios de granjas, restaurantes de carne de perro y otros comerciantes de perros para cerrar o transformar sus negocios. Los gobiernos locales se encargarán de apoyar a estos empresarios durante la transición hacia otras actividades.
El proyecto de ley, que ahora se dirige al presidente Yoon Suk Yeol para su aprobación final, fue propuesto tanto por el partido gobernante como por el principal partido de oposición. Recibió el respaldo vocal de la Primera Dama Kim Keon Hee, quien posee varios perros y abogó por la protección animal durante una visita oficial a los Países Bajos en diciembre.
Aunque el consumo de carne de perro tiene raíces históricas en Corea del Sur, la aprobación de esta ley representa un cambio significativo en la percepción y las prácticas alimenticias del país, alineándose con una creciente sensibilidad hacia la protección animal y el rechazo de prácticas controvertidas.




